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Bolivia: El presidente Mesa acorralado

Nueva rebelión por el gas

Decenas de miles de obreros, campesinos y estudiantes de la ciudad de El Alto, de todos los suburbios empobrecidos, llegan a La Paz , a exigir que el gas y el petróleo sean para el pueblo boliviano y no para las transnacionales. La COB anunció huelga general y los campesinos el bloqueo de caminos.

Mientras la cabeza de la marcha se acercaba al Cementerio General, la cola seguía en la Ceja de El Alto, es decir, a más de seis kilómetros de distancia” (Bolpress.com).

«El Alto de pie, nunca de rodillas», «Mesa traidor, queremos tu renuncia», «Que se cierre el Parlamento, nido de «lunthatas» (ladrones)», coreaba la multitud... que cercaba los principales edificios públicos de La Paz ” (econoticiasbolivia.com).

El reclamo es similar al que motivó la insurrección obrera y popular triunfante de octubre del 2003 que echó del poder a Sánchez de Losada.

Carlos Mesa gobernó desde entonces prometiendo la “recuperación” para Bolivia de sus riquezas, pero manteniendo en los hechos el derecho al saqueo de las multinacionales como Repsol, Petrobras, Total, Shell, Enron, que siguen llevándose el petróleo de los bolivianos.

Fue tal la presión popular que el Parlamento, con mayoría de los partidos neoliberales, votó una ley con fuerte aumento de los impuestos a las petroleras. El MAS (Movimiento al Socialismo), el partido de izquierda dirigido por Evo Morales, reclamaba regalías petroleras al 50% en boca de pozo. Pero Mesa amenazó con vetar la ley. Esto es lo que desencadenó la nueva crisis y la acelerada pérdida de apoyo social de Mesa. Finalmente Mesa no se animó a vetarla ante la gran movilización.

La política del MAS

El MAS es el partido más fuerte de Bolivia. Apoyó a Mesa para que asumiera la presidencia en octubre del 2003 y viene diciendo que tiene que gobernar hasta el 2007, cuando hay elecciones nacionales que espera ganar el MAS. Su propuesta para el petróleo, del 50% de regalías, cambió el programa de la insurrección de octubre del 2003 que era por la estatización. El argumento es el del “posibilismo”, que de esta forma se “puede llegar” al gobierno (del MAS) y tener mayores riquezas para Bolivia. Pero la realidad desmiente día a día este argumento. Ahora se aprobó una ley con aumentos de impuestos a las petroleras. Esto es un triunfo parcial de la movilización. Sin embargo, el propio MAS denunció que las petroleras privadas burlan fácilmente el sistema impositivo.

Mantener a Mesa hasta el 2007 tiene un costo altísimo para el pueblo boliviano sumido en la miseria y un tremendo desgaste para el movimiento social.

Un nuevo desborde popular

La movilización desbordó las propuestas iniciales. Y vuelve a plantear con toda fuerza la estatización del petróleo que hoy lo exigen la Fejeve (Federación Juntas Vecinales de El Alto), la CSUTCB (Central Campesina), el Movimiento Sin Tierra, la Coordinadora en Defensa del Agua de Cochabamba y otras organizaciones. Estas también reclaman la convocatoria a elecciones a una Asamblea Constituyente. Por su parte la Central Obrera Regional de El Alto afirmó que marchará hacia la sede de gobierno exigiendo el cierre del Congreso y la renuncia del presidente Carlos Mesa.

Cayetano Llobet, un periodista neoliberal privatista dijo que ‘El destrabamiento de esta situación política en Bolivia, cualquiera sea su salida, la salida por la vía de la confrontación, por la elección anticipada, por sucesión constitucional, la salida de helicóptero, por decirlo gráficamente, cualquiera de esas salidas, a mi modo de ver, (pasa) por la salida de Carlos Mesa, así de simple' (Bolprress.com).

Vuelve a plantearse la urgencia de que las organizaciones obreras y populares se unan para echar a Mesa, impedir que asuma otro gobierno neoliberal o elecciones tramposas organizadas por ellos, y conquistar un gobierno provisional de la COB , la CSUTBC , la Fejuve y el MAS, que cumpla la exigencia popular de recuperar el gas y el petróleo, convocar a elecciones de una asamblea Constituyente para discutir la reorganización política, social y económica del país. Esta consigna de gobierno en manos de la heroica vanguardia obrera y popular puede obligar a que la tomen los dirigentes. O, si no lo hacen, desenmascararlos ante las masas.
La pelea de los trabajadores y el pueblo boliviano por recuperar su gas y petróleo y echar al gobierno entreguista, tiene una enorme importancia para todos los pueblos latinoamericanos, como la tuvo recientemente la rebelión del pueblo ecuatoriano que echó al presidente proyanqui. Llamamos a la más amplia solidaridad con los trabajadores bolivianos.

Miguel Lamas

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