Revista del CEI de la UIT-CI

El imperio contraataca
Rodrigo Ayala

Enero de 1994 es una fecha para recordar. A la par que los Estados Unidos ponía en funcionamiento un acuerdo de integración económica con Canadá y México, denominado NAFTA, una poderosa insurrección indígena campesina, desde Chiapas al sur de México, encabezada por el EZLN, brotaba de la misma tierra, exigiendo reconocimiento y autonomía para los más de 10 millones de indígenas de ese país. Este poderoso levantamiento que puso en pie a millones de mexicanos, también era el campanazo de alerta a todos los pueblos de América Latina sobre el proyecto del gobierno de los Estados Unidos y las multinacionales, que desde 1990 pretenden integrar mediante el Área de Libre Comercio de las Américas -ALCA-, las economías desde Alaska hasta la Patagonia, exceptuando a Cuba, e involucrando a 34 naciones y 800 millones de habitantes y que entraría en vigencia a partir del 2003 (ver ¿Qué es el ALCA?). Sin duda, las necesidades del gran capital exigen eliminar las trabas que aún puedan subsistir para avasallar las economías locales. Pero más allá de esta explicación que hace a la esencia del capitalismo en su fase imperialista, también existen poderosas razones políticas, sociales y militares que mueven al imperialismo norteamericano a acelerar el paso y lanzar una fuerte contraofensiva, teniendo en el ALCA y el Plan Colombia sus arietes más importantes. ¿Cuáles son esas razones?

América para los Americanos...
del norte

En los últimos años se ha desatado una febril competencia interimpe-rialista por el control de los mercados y las economías de América Latina. La apertura de las economías y las privatizaciones, que fueron el signo distintivo de la última década, trajo consigo una fuerte disputa, al punto que en 1996, mientras las inversiones de los Estados Unidos en la región fueron de 9.918 millones de dólares, las de la Unión Europea (UE) alcanzaban los 8.278 millones, en tanto que en el año 97 casi se equiparaban, registrándose inversiones de 17.814 millones de dólares por parte de los Estados Unidos contra 17.511 de la UE. (Le Monde Diplomatique, septiembre 2000).
Y no menos importante era el hecho de que mientras la UE lograba entrar sólidamente en los sectores financiero, energético, telecomunicaciones y transporte aéreo, el imperialismo norteamericano lograba sostenerse en las áreas de exploración y explotación de yacimientos petroleros, materias primas e intercambio comercial de bienes de consumo, biotecnología y agricultura, que si bien son importantes, refleja hasta cierto punto la pérdida de terreno frente a sus competidores europeos y japoneses. No es casual entonces que muchos gobiernos de América Latina, en los últimos años hayan puestos sus ojos en Europa y que políticamente muchos partidos burgueses se inclinaran hacia los modelos políticos del viejo continente, imponiéndose la moda socialdemócrata y variantes de centro izquierda.
Se desprende de lo anterior, que las multinacionales y el gobierno yanki precisan del más absoluto privilegio para sus transacciones económicas y comerciales. Qué mejor que el ALCA, que les deja total libertad para desarrollar sus planes y en casos de conflicto dirimirlos bajo los postulados de la Organización Mundial de Comercio -OMC-, que ha sido construida y controlada por ellos.
Pero no sólo está de por medio el problema de la disputa de los mercados. En los últimos años, excluyendo a Estados Unidos y Canadá, no ha habido una sola economía en el continente que no se haya visto sometida al impacto de la crisis económica capitalista. Varias economías nacionales colapsaron. En Argentina y Colombia, la recesión ya dura tres años. Como nunca en el continente, se elevaron las tasas de desocupación, millones de personas quedaron en el rango de la pobreza absoluta y el crecimiento del PBI en cada país es mínimo o directamente negativo. La deuda externa se duplicó en diez años alcanzando la exorbitante cifra de 800 mil millones de dólares en América Latina; lo que significa que cada recién nacido en el continente ya es deudor al menos de 1.000 dólares con los organismos financieros internacionales.
Y un tercer elemento, que multiplica los anteriores, es la propia recesión que empieza a instalarse con fuerza en la economía de los Estados Unidos, generando el cierre de empresas, miles de despidos, la pérdida del valor adquisitivo de los ahorros de millones de norteamericanos que invirtieron en la burbuja de la Bolsa de valores yanqui y títulos del tesoro norteamericano y el deterioro del ingreso real de los trabajadores, que ven cómo paulatinamente los precios de los artículos incrementan su valor, mientras que en las empresas les congelan o rebajan directamente sus salarios bajo el chantaje del despido.
Sin desconocer la relativa estabilidad que viven las economías de Brasil y México, es casi inevitable que ellas, más temprano que tarde, sean igualmente arropadas por el espiral de la crisis económica mundial y la recesión yanqui. La devaluación acelerada del Real en Brasil y el impacto que la movilización indígena acaudillada por el EZLN comienza a tener sobre la bolsa de valores en México, son argumentos de peso para afirmar que la tendencia más general en la región es hacia la agudización de la crisis económica y a nuevos estallidos revolucionarios.
Como puede observarse, las otrora condiciones económicas favorables de que gozaba el imperialismo, que incluso le daban margen para consolidar la experiencia del NAFTA, hoy son diametralmente opuestas. Esa es la razón que lo llevó a acelerar el ritmo, para gozar lo más pronto posible del privilegio económico y comercial sobre una masa de más de 800 millones de habitantes.

Contrarrestar el ascenso revolucionario de las masas

América Latina, en los últimos cinco años ha sido escenario de una sucesión de luchas y movilizaciones que han cuestionado hasta los cimientos los planes de hambre y miseria que patrocina el imperialismo a través del FMI y el Banco Mundial. No ha habido país donde no se haya salido al combate en rechazo a las políticas de superexplotación, contra el recorte del presupuesto de los servicios públicos y la inversión social, en demanda de estabilidad laboral, empleo y salario, contra las privatizaciones de entidades estatales, el arancelamiento de las universidades, el no pago de la deuda externa o las políticas de liquidación de la agricultura.
Regímenes dictatoriales y reaccionarios como el del PRI en México o el de Fujimori en Perú, ya no existen más. El COPEI y la AD en Venezuela, el PRD en Panamá, el PJ (peronismo) en Argentina y otros importantes partidos burgueses han desaparecido de la escena política o se encuentran en grave crisis. En Ecuador varios gobiernos cayeron, otro tanto aconteció en Venezuela, y en otros países los gobiernos son vapuleados por la vía electoral dando paso a nuevas formas de gobierno de centro izquierda que rápidamente se desprestigian.
De conjunto, un poderoso ascenso en las luchas, permite ver a millares de manifestantes hacer huelgas, adelantar tomas de tierra, tomarse las calles, engrosar las filas de nuevas organizaciones que surgen en la lucha o integrarse a movimientos insurgentes armados. Una nueva forma de movilización ha hecho su aparición en el último período. Por miles, destacamentos de trabajadores, campesinos y estudiantes de varios países se concentran en ciudades donde se desarrollan reuniones y foros donde las potencias económicas y las multinacionales diseñan las políticas de expoliación y explotación. Y son tan significativas que en el caso de Seattle se impidió la reunión de las rondas de negociaciones de la OMC. O el Foro Mundial Social realizado en Porto Alegre, repudiando el Foro de la oligarquía imperialista de Davos, que registró la presencia de más de 10.000 activistas, que unitariamente tomaron decisiones de acción contra las políticas neoliberales y llamaron a desarrollar una lucha continental contra el ALCA.
Lo sorprendente del contenido de todas estas luchas es el alto espíritu antiimperialista que empieza a identificar claramente en las multinacionales, los organismos financieros internacionales, las potencias económicas y los planes de ajuste, la raíz de los males que aquejan a la humanidad.
Para contener y derrotar este importante ascenso de las luchas de los trabajadores y pueblos latinoamericanos, es que el imperialismo desarrolla una agresiva contraofensiva económica, política y militar. La creciente intervención en Colombia destinando recursos para pertrechar las fuerzas armadas; la consolidación de la base militar en Manta en Ecuador para asistir cualquier propagación del conflicto armado colombiano; los 1.000 millones de dólares ofrecidos a Ecuador, Perú y Venezuela, en el marco de la Iniciativa Andina, para que se comprometan con la implementación del Plan Colombia; las permanentes pruebas militares en territorio portorriqueño; los ejercicios navales en aguas del Pacífico y el Atlántico y en particular su intención de que quede consignado en el ALCA la famosa "Claúsula Democrática" que le permite intervenir militarmente para sofocar rebeliones y enfrentar el "terrorismo", son la expresión concreta de esta contraofensiva dirigida desde Washington y orquestada por los gobiernos de la región.

Imponer un modelo económico único al servicio de las multinacionales

El modelo económico del FMI y las multinacionales impuesto a sangre, sudor y lágrimas, no va más. Las movilizaciones cuestionan o directamente hacen caer los planes de ajuste y con ello a los gobiernos que los implementan, produciendo fuertes crisis y, en algunos países, abriendo la posibilidad que las organizaciones obreras, indígenas, campesinas, insurgentes y populares se planteen la lucha por la toma del poder. Lamentablemente ello no ha acontecido, por el papel de las direcciones reformistas, que terminan capitulando al gobierno.
Así las cosas, la aplicación del libreto preestablecido desde el FMI y el Banco Mundial queda supeditado a las posibilidades que cada gobierno tiene de llevarlo a cabo en su país. Y los resultados no son los mejores. Razón para que el imperialismo yanqui concluya que no es suficiente el "compromiso" político de cada gobierno y que para ello sea condición indispensable la concreción del ALCA.
El ALCA les asegura modificaciones sustanciales en la legislación de cada país. La flexibilización laboral quedará consagrada constitucionalmente. Las pensiones se reducirán a simples auxilios funerarios. Se establecerán Zonas Libres para el montaje de empresas que mediante el sistema de maquila, permitirá superexplotar la mano de obra nativa. Habrá libertad y movilidad para que los capitales internacionales, en cuestión de segundos, atesoren multi-millonarias ganancias exentas de todo gravamen y control. Se eliminará hasta la última barrera arancelaria que protege la producción nacional. Y pondrá a disposición de las multinacionales los suelos de toda América Latina para convertirlos en basureros tóxicos, sin que ninguna autoridad ambiental pueda evitarlo.
Como puede observarse, se trata de un proyecto de integración que implicará modificaciones sustanciales a los regímenes, gobiernos, medio ambiente y normas constitucionales en cada país para que se posibilite el libre saqueo de las multinacionales. En concreto, se requiere de un Modelo Económico Único de Explotación, que castigue severamente a aquel país que intente salir o no se integre. Por ejemplo, el bloqueo económico a Cuba, a partir de la puesta en marcha del ALCA, sería total, para estrangular las conquistas obtenidas por el pueblo con la revolución.

¿Existe otra salida?

Desde la anterior perspectiva, soñar en reforzar el Mercosur, el Merconorte, el Grupo de los Tres, el Grupo Andino u otros proyectos de integración económica existentes en Latinoamérica, es una utopía reaccionaria, que se propone esconder el verdadero trasfondo del problema y llevar a un callejón sin salida a los miles de luchadores que hoy se juegan la vida en cada movilización contra el imperialismo, los organismos internacionales y los gobiernos que aplican los planes de ajuste. Las resultados de la reciente entrevista entre Fernando Henríquez Cardozo y George Bush muestran que el imperialismo está decidido a imponer a cualquier precio el ALCA.
Es nefasto, que a nombre de una lucha contra el neoliberalismo, representantes del imperialismo europeo, en particular el francés como quiso hacerlo en el Foro de Porto Alegre, intenten posar de más democráticos, cuando todos bien sabemos que saquean colonias en ultramar, humillan y discriminan a los miles de inmi-grantes que pueblan sus territorios, impiden el libre tránsito de latinoamericanos, superexplotan a sus propios trabajadores y han sido beneficiarios de las privatizaciones en América Latina comprando a precios de regalo cientos de empresas estatales. No hay posibilidad de reformar el capitalismo y redelinear su "rostro humano", como expectativa de cambio frente al capitalismo salvaje neoliberal.
También nuestra discrepancia con las direcciones mayoritarias del movimiento sindical y popular latinoamericano, que en nombre del combate global contra el neoliberalismo se apuntan a viajar para participar en las marchas internacionales y en los foros hablan duro contra el capitalismo salvaje, pero en sus propios países no combaten consecuentemente a los gobiernos que están comprometidos con el ALCA y que aplican terribles planes de ajuste. Ni contribuyen a forjar la unidad obrera, campesina, indígena y popular. Esa inconsecuencia contribuye a los planes del imperialismo. Mucho menos se podrá confiar en las fórmulas de concertación que ofrece el imperialismo y las burguesías locales. Son la gran trampa en las que se han ahogado cientos de luchas locales, nacionales e internacionales
Por fortuna la lucha de nuestros pueblos indican el camino, que pasa por derrotar en cada país los planes y los gobiernos comprometidos con el proyecto de integración, romper mediante la movilización todo pacto que nos ate al imperialismo y coordinar la movilización y la lucha a nivel internacional contra el enemigo número uno de los pueblos del mundo: el imperialismo.
Más que significativa fueron las movilización en Buenos Aires y Québec para confrontar el ALCA. Debemos darle continuidad agregando consignas contra el pago de la deuda externa y proponiendo la conformación de un Frente de Países Deudores contra el pago; repudiar el Plan Colombia y la Iniciativa Andina; exigir el retiro de las bases militares de nuestros territorios; condenar el bloqueo económico y el veto político al pueblo cubano; rechazar las maniobras militares y repudiar toda amenaza o chantaje de intervención; reivindicar plenamente nuestra segunda y definitiva independencia y propender por gobiernos de los trabajadores, indígenas y campesinos, que actúen en defensa de las mayorías oprimidas y explotadas, en la perspectiva de la construcción de la Federación de Repúblicas Socialistas de América.
El movimiento obrero latinoamericano y norteamericano tienen una gran responsabilidad en esta tarea, para lo cual debe colocarse a la cabeza coordinando acciones a nivel continental. Así como las centrales obreras del Cono Sur se integraron para desarrollar la movilización en Buenos Aires, hoy es urgente un Encuentro Latinoamericano y Norteamericano de las centrales obreras y las organizaciones representativas del movimiento campesino e indígena, para concretar un Plan de Lucha Continental y levantar un programa alternativo que defienda los intereses de los trabajadores y pobres y que confronte consecuentemente las políticas imperialistas.
Somos optimistas. Los resultados de la movilización y las acciones de las masas nos indican que es posible derrotar el proyecto integracionista de dominación imperialista, así como en Seattle se derrotó la ronda de la OMC.

¿Qué es ALCA?
Impulsada como una iniciativa del imperialismo yanqui, el ALCA busca profundizar el dominio de la principal potencia mundial sobre todos los países de América. Un pacto de rapiña para impedir que cambie el modelo económico de entrega a las trasnacionales que los gobiernos del área con mayor o menor servilismo vienen imponiendo a sus pueblos, que exige la total libertad para la entrada y salida de los capitales yanquis, que se garantice el pago de la deuda externa, las patentes, la destrucción de la agricultura campesina e indígena y las riquezas naturales, y que los conflictos que se suceden por el saqueo de nuestro países no los resuelva la justicia ni los gobiernos de cada país, sino la OMC controlada y construida por ellos.
Los márgenes para que las burguesías locales se desarrollen independiente del imperialismo se terminó definitivamente por la necesidad que tienen las grandes trasnacionales y el capital financiero de penetrar hasta el último rincón del planeta. Los últimos treinta años venimos asistiendo a la peor contraofensiva del capital sobre el nivel de vida de los trabajadores y pueblos de todo el mundo incluido el de los países imperialistas, pero a su vez a la respuesta más generalizada que se conozca de esos pueblos a esa rapiña. Suspendidos entre esas dos colosales fuerzas y frente al temor de ser aplastados por el ascenso obrero y popular, los gobiernos capitalistas del área no hacen otra cosa que aceptar el chantaje imperialista. El temor imperialista es que esa voluntad de los gobiernos no sea suficiente y que la propia crisis termine por romper la cadena, por eso el ALCA es un pacto para evitar que alguno de los países rompa el sometimiento. Por esto es que no está descartado que se imponga en el marco del ALCA la llamada "cláusula democrática" y con ella la política tan anhelada de los yanquis de desplazamiento de tropas continentales sobre alguno de los pueblos insurrectos del área.

El saqueo es de vida o muerte para las trasnacionales

Las trasnacionales están obligadas a saquear o morir y por eso exigen que se eliminen todas las trabas a su libre desplazamiento por todo el mundo. Lo que en un momento es un jugoso negocio a los minutos o a lo sumo en días o meses ya no lo es y necesitan tener dos cosas: libertad para salir sin trabas de ninguna especie y que el país cuente con las divisas para convertir sus utilidades, a lo que hay que agregarle la gangrena de la deuda externa y su pago. Ordenar las débiles economías de nuestros países semicoloniales alrededor de esas exigencias del "modelo" es desangrarlas hasta la extenuación, destruir sus débiles fuerzas productivas, aumentar la explotación de los trabajadores, reducir el gasto social y aumentar las privatizaciones. Eso es lo que ha sucedido y por eso aumentan los pobres, los desempleados crónicos, etc.
Para imponer este saqueo la burguesía imperialista ha consolidado en estos últimos treinta años una nueva estructura, que es la que sostiene esta etapa de putrefacción del capital: la unidad del capital imperialista con los grandes grupos económico locales. Esta es la "burguesía local" que se entusiasma con el ALCA y exige que se aceleren las tratativas, pues ella se alimenta de las sobras que deja a su paso la rapiña imperialista.

Con el ALCA, la OMC decide lo que impone el imperialismo

Presionados por un poderoso ascenso de masas, la radicalización de la pequeñaburguesía y los pueblos originarios y por la devastación incluso de sectores importantes de las burguesías que se hunden por la brutalidad del saqueo, los gobiernos locales intentan amagos de resistir las formas más brutales de imposición imperialista, como la instalación de desechos tóxicos en sus territorios trasladados de los países imperialistas, la destrucción de la agricultura, el pago de las patentes farmacéuticas, etc..
El gobierno yanqui ya no confía sólo en el chantaje de sus embajadores sobre esos gobiernos y exige que las controversias comerciales se sometan a un órgano creado y controlado por los grandes países imperialistas : la Organización Mundial del Comercio que actúa como un poder legislativo y judicial por sobre los estados nacionales para imponer los designios de las trasnacionales. ¿Quiere una trasnacional, por ejemplo, instalar desechos tóxicos en Brasil, Argentina o Colombia? No hay problema porque la OMC fallará igual, como lo hizo en México con el NAFTA, a favor de la empresa yanqui.

El secreto para los trabajadores y no para los empresarios

Para los 34 gobiernos involucrados es imposible, por el grado de ascenso de masas, por la crisis de los regímenes y partidos políticos que sostienen el modelo, discutir abiertamente de cara a la opinión pública este pacto sin que ello signifique más movilizaciones y crisis.
Por eso ocultan la información de las tratativas concretas que se llevan a cabo a los trabajadores y el pueblo mientras forman comisiones y delegaciones de partidos políticos y empresarios que sí están informados y participan de los debates.


De Buenos Aires a Quebec La rebelión rompe "secretos" y el "Muro de la Vergüenza"

Rodrigo Ayala

Cuando se reunieron en Buenos Aires los ministros de Economía de 34 naciones americanas para redactar el borrador del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas -ALCA-, la movilización denunció, entre otros aspectos, el secreto en que se desarrollaban las negociaciones. Veinte días después, en Quebec, en el marco de la III Cumbre de Presidentes de las Américas, las manifestaciones superaron el cerco militar que 6.000 policías y 1.500 soldados habían tendido en el centro antiguo de la ciudad, echando abajo lo que fue calificado como el Muro de la Vergüenza. Los resultados saltan a la vista. A los esfuerzos del imperialismo por esconder e imponer a sangre y fuego un tratado que lesiona los intereses de los pueblos de América, se contrapone un vigoroso movimiento continental que se resiste al avasallamiento, enarbolando consignas anti-imperialistas.

Buenos Aires: las movilizaciones rompieron el secreto

Si hubo algo que motivó y unificó a los activistas provenientes de diversos países que se congregaron entre el 5 y 7 de abril en Buenos Aires, fue el rechazo rotundo al proceso de negociación secreta que durante 7 años han venido desarrollando los gobiernos de 34 países, al compás de la batuta del gobierno de los Estados Unidos y las multinacionales.
La presencia de las delegaciones internacionales y las acciones de protesta durante tres días en Buenos Aires, afectaron de tal modo que la mayoría de los cancilleres participantes de la reunión de Buenos Aires, en tono "democrático", concluyeron que era preciso que los pueblos conocieran los textos del acuerdo. Por supuesto, lo que nunca dijeron, es que fuesen los mismos pueblos los que decidieran si estaban a favor o no del proyecto de integración que promocionan las multinacionales.
Sin duda alguna, la ruptura del secreto de las negociaciones se constituyó en el más importante triunfo de las jornadas de Buenos Aires. Lo que antes era de exclusivo dominio de ministros de economía y técnicos gubernamentales, se convirtió en un tema de amplia discusión.
Allí se supo que el documento contiene más de 900 páginas, y cerca de mil corchetes, que aluden a párrafos sobre los que no existe consenso. Pero en lo fundamental, se conoció que Estados Unidos y las multinacionales exigen la apertura total de las economías de la región, avanzar en las privatizaciones, facilitar el libre tránsito de capitales, participar en igualdad de condiciones en las licitaciones para proveer de bienes y servicios a los gobiernos nacionales y provinciales, flexibilizar el régimen laboral de los países, convertir el suelo latinoamericano en basureros de desechos tóxicos y en caso de controversias comerciales, someterlas a un órgano creado y controlado por ellos: la Organización Mundial de Comercio. Y de manera cínica, se reservan el derecho a seguir subsidiando su producción industrial y agrícola y mantener las barreras no arancelarias (cuotas, cupos, exigencias fitosanitarias, derechos "anti-dumping").
Varios gobiernos, y con más fuerza el de Brasil, a pesar de no oponerse al ALCA, dejaron entrever su negativa a estas tentativas y su rechazo al adelanto de la fecha de entrada en vigencia del tratado.
Se puede decir entonces que la ronda de Buenos Aires fue eso. La ruptura del secreto gracias a la movilización; y que los gobiernos, a pesar de no oponerse al ALCA, regatean frente al imperialismo.

En Quebec: afloraron las discrepancias...

Las dificultades que se evidenciaron en Buenos Aires para la concreción de un documento final, se potenciaron en Quebec. Con todo y que Bush afirmara que el ALCA es ¡"la mejor arma contra la tiranía y la pobreza !, y que todos los gobiernos coincidieran en la necesidad de concretar el tratado de integración, lo cierto es que las distancias son todavía grandes.
Además, el gobierno de Estados Unidos que se había comprometido a llegar a la cumbre garantizando el Fastrack (autorización para que el presidente firme acuerdos sin que sean revisados por el Congreso de la Unión) y reducir sustancialmente los aranceles de varios productos, no avanzó ni un solo centímetro en estas promesas. Agravando el panorama, el Partido Demócrata norteamericano, ha comenzado a solicitar que el ALCA tenga en consideración aspectos relacionados con la protección ambiental y los derechos laborales de los trabajadores norteamericanos, reflejando la fuerte presión que estos sectores de base ejercen sobre el partido imperialista.
En esas condiciones, la cumbre no podía más que llegar a la lánguida afirmación de que se ha presentado un "progreso significativo", tratando de ocultar las dificultades reales producidas por la lucha de los pueblos y las discrepancias surgidas en la negociación. No por casualidad Fernando Henrique Cardoso, desde una óptica empresarial, concluía que el ALCA "será bienvenido si significa un paso para dar acceso a los mercados más dinámicos, si efectivamente significa el camino para reglas compartidas sobre antidumping, si reduce las barreras no arancelarias, si evita la distorsión proteccionista de las buenas reglas sanitarias.. si no es así, sería irrelevante o, en la peor de las hipótesis, indeseable". (Clarín, 23 de abril de 2001).

... y cayó el Muro de la Vergüenza

Pero lo grandioso de Quebec fueron las multitudinarias movilizaciones que se dieron durante los días que se realizó la Cumbre de Presidentes. El primer paso de los manifestantes llegados de diversos países, fue instalar en las afueras de la ciudad la "Cumbre Popular Alternativa". Y entre el 20 y 22 de abril, con el empuje de las movilizaciones, derribar la cerca que se colocó alrededor de la ciudad vieja, donde alambradas, fortificaciones, trincheras, 6.000 policías y 1.500 soldados pretendían impedir la denuncia de los manifestantes.
El ímpetu de 50.000 activistas rompió el Muro de la Vergüenza, como fue calificado el cerco, llegando hasta las inmediaciones del centro de convenciones, provocando un fuerte enfrentamiento, que dejó como saldo más de 400 detenidos, decenas de lesionados y lágrimas en los ojos de los presidentes y sus comitivas, por los efectos de los gases lacrimógenos.
El preludio de las movilizaciones en Buenos Aires contra el ALCA tuvo amplio desarrollo en Quebec. Esta Cumbre de Presidentes, al igual que la ronda de la OMC en Seattle, pasarán a la historia por la fuerza de la movilización y el avance de la conciencia anti-imperialista que crece y se desarrolla en todos los rincones de América Latina, derribando los muros que tratan de interponer las multinacionales para impedir las protestas. Esa es gran lección de Quebec.

El "Pacto por la Democracia" y el Plan Colombia

Pero el imperialismo no se podía ir con las manos vacías. Luego de una fuerte presión sobre Venezuela para que cambiara de opinión, sin lograrlo, impuso la Cláusula Democrática que le deja las manos libres para acentuar su injerencia-intervención en todos los países latinoamericanos en nombre de la paz y la democracia, además de delimitar la negociación a los países "democráticos", en una clara advertencia de que Cuba, ni ningún país que se salga de la órbita del FMI, el Banco Mundial, las multinacionales y el imperialismo, podrá participar del acuerdo de integración.
Y como complemento, contando con el aval de los gobiernos de Venezuela y Brasil, logró comprometer a los países latinoamericanos en la ejecución del Plan Colombia y la política de Paz del presidente Pastrana, que al decir del editorial del diario Clarín de Argentina permitiría "sacar al conflicto de la fase militar terminal en la que se encuentra y conducirlo hacia el terreno diplomático y la resolución pacífica" (Clarín, 23 de abril de 2001)

La lucha continúa en cada país

Con seguridad, todos los gobiernos participantes de la Cumbre, tratarán ahora de ejecutar los planes de ajuste del FMI, como requisito indispensable para predisponer las economías y la legislación de sus naciones a los futuros acuerdos del ALCA. Por tanto, la batalla se traslada nuevamente al ámbito nacional, donde urge unificar las fuerzas de todas las organizaciones, en particular de las centrales obreras y campesinas, para enfrentar con la movilización los planes de hambre, desempleo y miseria. La lucha de los últimos años, que ha dado al traste con varios gobiernos que intentaron imponer las recetas del FMI y el Banco Mundial, debe continuarse hasta derrotar los planes y el proyecto de tratado de integración de las multinacionales.


Caravana brasilera contra el ALCA

Fronteras abiertas para los de arriba
Puertas cerradas para los trabajadores y la juventud

Henrique Maffei Integrante de la Coordinación de la Juventud del MES
Una delegación de 900 trabajadores y jóvenes del Brasil, en la caravana organizada por la CUT, fue impedida de pasar la frontera por órdenes del gobierno argentino.

Tres de la madrugada del día 6 de abril. Una caravana de veinte ómnibus se para en una ruta uruguaya. Eran ómnibus de la caravana organizada por la Central Única de los Trabajadores (CUT- Brasil) que se había encontrado con otro ómnibus que volvía de la frontera de Uruguay con Argentina. El que volvía, estaba repleto de trabajadores de la educación, organizados por el CPERS/Sindicato y por la CNTE (sindicato de los trabajadores de la educación de RS y la Confederación Nacional, respectivamente), que después de quedar parados 4 horas en la Aduana Argentina, fueron impedidos de entrar en el territorio de ese país. La CUT resolvió continuar el viaje y, aunque les fuese impedida la entrada, la caravana cerraría la Aduana. Y así sucedió.
Al llegar a la frontera, la caravana se encontró con otros dos ómnibus del Partido de los Trabajadores (PT), que también estaban detenidos. Esta vez, el ejército argentino quería obligar a los pasajeros a firmar un compromiso que decía que no eran turistas, que no tenían dinero ni alojamiento para quedarse en Argentina, y que tenían la intención de hacer una protesta en Buenos Aires, y que por eso, aceptaban de buen grado que les fuera prohibida la entrada en suelo argentino. La caravana de la CUT, frente a este cuadro, resolvió quedarse allí, parada con los 20 ómnibus, mientras trataría de entrar en contacto con las organizaciones argentinas, y también negociar con el consulado de ese país.

La solidaridad del pueblo uruguayo

A las ocho de la mañana, todas las radios de Uruguay pasaban la noticia de que la caravana de más de 900 trabajadores y jóvenes, estaba bloqueando el puente que une Paysandú (Uruguay) con Colón (Argentina). Las radios pedían que la población uruguaya tratase bien a los brasileros, pues eran bien venidos. El poco contacto que teníamos con los uruguayos demostraba que ellos sabían que estábamos allí para hacer una manifestación contra el ALCA, y que el gobierno de De la Rúa había prohibido la entrada de los ómnibus. La simpatía de los uruguayos aumentaba cuando nos identificábamos como militantes del PT.

Angustia durante la mañana

Durante toda la mañana, dirigentes de la CUT se quedaron en el Ministerio del Interior argentino en Colón, negociando nuestra entrada. Al mismo tiempo, en Buenos Aires, la diputada estadual de RS Luciana Genro (PT), el diputado federal Babá (PT/PA) y la diputada de la Ciudad de Buenos Aires Vilma Ripoll (MST - Izquierda Unida) también tuvieron una audiencia con el Secretario de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior para exigir el permiso de ingreso de los trabajadores. Pero no hubo caso. La respuesta siempre fue no. El gobierno argentino no quería permitir la construcción de un acto internacional contra el ALCA. Mientras esto sucedía, los ricos y poderosos no tuvieron ningún problema para entrar en Argentina y hacer su reunión de cúpula, para discutir como dominar mejor a América Latina.

El acto del medio día y la ocupación del consulado

Al mediodía, al saber de la respuesta negativa del gobierno, la caravana organizó un acto de protesta en la entrada de la Aduana. Por allí nos quedamos alrededor de treinta minutos, cantando consignas como: "Yo estoy, junto al pueblo colombiano, abajo el imperialismo americano". Con el pasar del tiempo, decidimos ir para Paysandú, y realizar un acto frente al consulado argentino.
Cuando llegamos allá, la ira de los manifestantes contra la falta de democracia se dirigió contra el consulado y decidimos ocuparlo. Decenas de jóvenes entraron en el caserón, pequeña parte del territorio argentino, y desde el balcón siguieron cantando consignas. La bandera argentina fue sacada del mástil de la fachada y, en su lugar pasó a flamear una bandera de la CUT. Los ocupantes solo salieron de allí en el momento que una comisión fue recibida por el Cónsul, quién reiteró la posición del gobierno argentino.
La postura argentina y el hecho de no haber habido ninguna represalia por parte del gobierno brasilero, demuestra cuan unidas están las burguesías para implementar el ALCA, contra los intereses de gran parte de la población latinoamericana. Finalmente, al no permitir la entrada de los brasileros, el gobierno argentino quebró uno de los acuerdos del Mercosur que determina la libre circulación de "ciudadanos" entre los países miembros. Y el gobierno entreguista de FHC, siquiera se importó por eso.


Mexico



Multitudinaria movilización en México
Por el triunfo
de los reclamos indígenas-zapatistas

Miguel Sorans

En México se vive un gran cambio. Cerca de 200 mil personas se movilizaron el 11 de marzo al Zócalo, en apoyo a los zapatistas. Desde entonces se han repetido los actos de adhesión y las muestras de solidaridad nacional e internacional. El subcomandante Marcos, el EZLN y el movimiento indígena reclaman el cumplimiento de tres puntos. El gobierno de Fox y su partido, el PAN, traban el otorgamiento de esas demandas. Nuevas movilizaciones obligaron a que se diera un hecho inédito e histórico: que representantes del EZLN hablaran en el Parlamento mexicano. La pelea sigue abierta. Hay que redoblar el movimiento de solidaridad internacional.
HH
Hacía años que no se veía semejante movilización. El Zócalo es el lugar tradicional de las movilizaciones en México. No es una plaza común, es un enorme playón rodeado por edificios históricos como el Palacio Nacional, el viejo centro Mercantil, la iglesia, etc. El domingo 11 de marzo miles fueron convergiendo desde la mañana. Muchos habían pasado la noche. El sol estaba a pleno. Pero nadie se achicó para esperar la delegación zapatista. Más de 200 mil personas se movilizaron, entre los que estuvieron en el Zócalo y los miles que saludaron en las veredas el trayecto, unos 16 kms, del camión que transportaba a los comandantes. Los que se hicieron el día fueron los que vendían una especie de "periscopio" casero (un tubo de cartón con dos espejos), para ver el palco por sobre las cabezas de la multitud.
La multitud estaba compuesta de indígenas, trabajadores, jóvenes, profesionales, artistas y sectores populares. Como así también por dirigentes políticos, sociales e intelectuales de distintos países. Entre ellos el dirigente campesino francés José Bové, el premio Nobel de Literatura José Saramago, el poeta Juan Gelman, los intelectuales Bernard Cassen (presidente de ATTAC) y Alan Touraine, Hebe Bonafini, Danielle Mitterand (Fondation France Libertés, socialdemócrata), Joaquín Sabina y decenas de parlamentarios del Parlamento Europeo.
El acto fue la culminación de la caravana que se había iniciado el 24 de febrero en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, y que recorrió 11 estados y miles de kilómetros.

Las tres señales

El objetivo de la caravana y de la movilización, según lo expresado por la dirección del EZLN, era lograr que se cumplan los que ellos llaman las "tres señales" (o puntos) para retomar el diálogo con el gobierno de Fox. Una de las "tres señales" es la ley Cocopa. Fue elaborada en diciembre de 1996 por los legisladores (PRI,PAN, PRD, PT) de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa). Retoma lo más importante de los Acuerdos de San Andrés, firmados por el gobierno del PRI y EZLN en febrero de 1996. Pero nunca fue tratada. El proyecto de ley reconoce el derecho a la autonomía de los pueblos indígenas, el respeto a su cultura y a tener representantes en el Congreso de la Unión y de los estados. No incluye ningún punto sobre la cuestión de la propiedad de la tierra. Cosa que sí reclamó el Congreso Nacional Indígena reunido el 4 de marzo en Nurío, Michoacán. Los otros dos puntos son: la liberación de todos los presos zapatistas y el retiro de 7 puestos del Ejército Federal, de los más de 250 que tienen en comunidades indígenas.
Desde la gran movilización del 11, los parlamentarios, fundamentalmente los del gobernante PAN (Partido de Acción Nacional), vienen maniobrando para no ceder a las tres demandas zapatistas. El presidente Vicente Fox, estanciero y ex gerente de la Coca Cola, quiere mostrarse a favor de la ley de Cocopa, que él mismo envió al Congreso, pero es parte de la maniobra de la burguesía y los terratenientes que buscan no cumplir o reducir al mínimo las concesiones. Por eso está abierta un dura pelea por lograr las tres señales del movimiento indígena-zapatista.

Se ha producido un cambio profundo en México

Semejante movilización de masas, que recorrió medio México, sólo puede entenderse en el marco de un proceso de luchas que se abrió en enero de 1994 con el alzamiento de Chiapas, que ha provocado grandes cambios políticos y sociales en México. El más importante es el cambio en la relación de fuerzas a favor del movimiento de masas. Esta es la explicación última de la caída electoral del gobierno PRI, en julio del 2000, que gobernó México durante 70 años. El triunfo de Vicente Fox y el PAN, un partido burgués conservador proyanky, es sólo una expresión distorsionada del brutal ascenso indígena, obrero, estudiantil y popular, de los últimos años. El odio al PRI era de masas. No lo soportaban más.
Durante el gobierno de Zedillo crecieron las huelgas obreras (1738 en 6 años), hubo tomas de tierras y en 1999 hubo una huelga estudiantil en la UNAM que duró cerca de un año. Este ascenso no se ha detenido con el gobierno de Fox. Por el contrario, se ha incentivado. Millones esperan cambios. Por eso se produce semejante movilización en apoyo a los zapatistas. En el movimiento obrero, desde febrero crecen los conflictos. Hubo huelga entre los trabajadores de la Universidad autónoma de Morelos, del personal académico de la Universidad de Zacatecas, en varias maquiladoras, se movilizaron los electricistas por el salario y contra las privatizaciones y en la UNAM se está intentando retomar la movilización, etc.
La consecuencia del ascenso es que el gobierno de Fox tiene que verse obligado a ofrecer concesiones al movimiento indígena-zapatista y que no termina de imponer sus planes, acordados con EEUU, de privatizar la industria eléctrica y petrolera y de avanzar con una reforma laboral. Ahora intenta imponer el IVA a los medicamentos y a los alimentos. Y pretende imponer el plan Puebla-Panamá que tiene como objetivo avanzar en Chiapas con un plan de inversiones capitalistas en recursos petroleros, hidroeléctricos y en biodiversidad. El proyecto de conquista de la selva Lacandona incluye a multinacionales como Mosanto. Pero todo esto está por verse en medio de la movilización indígena.

La necesidad de la unidad indígena, obrera, estudiantil y popular

Existe el peligro de que el gobierno de Fox y los partidos agentes de los grandes burgueses, ganaderos, terratenientes y de los yanquis (PAN, PRI), maniobren para no ceder a las demandas zapatista o para recortarlas. Para enfrentar esta maniobra y garantizar el triunfo de la obtención de las tres señales, es necesario avanzar en la movilización unitaria y coordinada del movimiento indígena-zapatista con la clase trabajadora y los sectores populares (electricistas, petroleros, maestros, campesinos, estudiantes de la UNAM, etc). Es necesario crear una coordinación y preparar un plan de lucha entre el EZLN, las organizaciones indígenas, campesinas, sindicales y estudiantiles. Primero para garantizar el triunfo zapatista pero también para enfrentar el plan de Fox que es global y dictado por EEUU. Ataca a los indígenas, quiere privatizar la luz y el petróleo, atacar las conquistas obreras, la educación y la salud pública e imponer impuestazos como los del IVA. Incluso esa coordinación podría elaborar un plan económico alternativo por el cual luchar.
Marcos y la dirección del EZLN no vienen impulsando esta coordinación y lucha común. Desde hace años tienen una política opuesta. No apoyan en forma concreta a los demás sectores en lucha. Por ejemplo el lunes 12, al otro día del acto del Zócalo, hubo un acto con más de 8.000 electricistas por el salario y contra la privatización y el EZLN no envío ningún representante ni una nota de apoyo. Día después 500 estudiantes de la UNAM, encabezados por el CGH (Consejo General de Huelga), se movilizaron al lugar donde estaban Marcos y la comandancia del EZLN, para expresarle su apoyo, y nadie salió a saludarlos. Esto también se reflejó en el discurso de Marcos en el Zócalo: "No venimos a decirte qué hacer, ni a guiarte a ningún lado"(La Jornada, 12/3). El EZLN es la organización con más autoridad para convocar a todas las organizaciones a unirse para luchar juntos.
Ante la negativa del Congreso de la Unión a escuchar a la delegación zapatista, Marcos tuvo que aceptar la invitación de ir a la UNAM (que venía ignorando), en donde hizo un acto con 10.000 personas. Además convocó a un acto el 23/3 y amagó con retirarse del Distrito Federal. A raíz de esas acciones fue que los parlamentarios terminaron accediendo a que el EZLN hablara en las sesiones. Pero todavía no han cedido a las tres señales. El gobierno de Fox cedió parcialmente retirando el ejército de los siete puntos. Pero aún no se ha aprobado la ley Cocopa, que es el punto más importante. Hay una dura pelea abierta para lograrla. Lo que sería un triunfo que tonificaría a todo el pueblo mexicano. Pero seguiría planteada la lucha de fondo por la tierra y contra la miseria. Existe el peligro de que la política de Marcos y el EZLN, de negar la unidad con el movimiento obrero y popular, dificulte el logro de los reclamos de fondo del propio movimiento indígena. La realidad mostró que la unidad es el camino para ganar. El EZLN debería aprovechar esta oportunidad para avanzar en un cambio de política, convocando a la coordinación de las luchas de todos los explotados de México, para torcerle el brazo a Fox y al imperialismo.

Las limitaciones del zapatismo

Las posturas del subcomandante Marcos y la dirección del EZLN se explican en el marco de las concepciones políticas equivocadas que sostienen. Que indudablemente marcan una gran limitación en la dirección del movimiento indígena y de masas en México. Y esto viene desde la Cuarta Declaración desde la Selva Lacandona, de enero de 1996, cuando convocaron a construir una nueva fuerza política, con base en el EZLN, pero "que no aspire a la toma del poder. Una fuerza que no sea un partido político". Y esto lo volvió a reafirmar Marcos en su discurso del Zócalo: "No somos quienes aspiran a hacerse del poder" (La Jornada, 12/3). Con sus mensajes, Marcos llama a los indígenas y a las masas a confiar en que puede haber soluciones con gobierno patronales y dentro del sistema: "Pensamos que la libre empresa puede aprender a relacionarse con nosotros. No creemos que todos los empresarios sean ladrones(...) Eso es lo que está en juego: las posibilidades de construir otro tipo de relaciones, incluso dentro del mercado" (Entrevista televisiva, reproducida por la revista mexicana Proceso del 11/3).
Indudablemente todo esto forma parte de una debate mundial abierto en el seno de la izquierda y los movimientos populares. En el Foro Anti Davos de Porto Alegre se abordó y Lula, dirigente del PT del Brasil, se pronunció, criticando a Marcos, apoyando que los trabajadores y los campesinos deben hacer política y luchar por el poder político. En este aspecto coincidimos plenamente con Lula.
Los trabajadores, los indígenas, los campesinos luchan, todos los días, por sus reivindicaciones y por obtener triunfos parciales frente a los gobiernos de turno. Pero sabemos que no habrá salida si no surgen gobiernos obreros y populares que produzcan cambios de fondo y terminen con el sistema capitalista-imperialista. Esa es también la realidad mexicana. Se podrán lograr los tres puntos; pero sólo será un gran triunfo para seguir peleando por la tierra, por romper con los yanquis y sus planes de explotación y saqueo. No hay posibilidades de un capitalismo menos "salvaje".
Por todo esto, en México, sigue planteada la tarea de construir una dirección revolucionaria, un partido, que le dé esa perspectiva a cada lucha.

Por la solidaridad internacional con la movilización indígena-zapatista

Más allá de las diferencias que podamos tener con la dirección zapatista, la Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) llama a apoyar incondicionalmente las tres demandas del zapatismo y su lucha por obtenerlas. Hacemos un llamado a la más amplia unidad de acción a las organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, estudiantiles y populares, a la izquierda mundial para concretar pronunciamientos y acciones de solidaridad en todos los países. El triunfo del movimiento indígena mexicano será el triunfo de todos los que luchamos por derrotar los planes del imperialismo y sus gobiernos en Latinoamérica.
La movilización de centenares de miles en el Zócalo en apoyo a los reclamos por los derechos de los indígenas es parte de las luchas que están desarrollando los campesinos e indígenas de Ecuador, Brasil, Guatemala, Panamá, Paraguay o Colombia. Por eso solidarizarnos con la lucha indígena de México nos fortalece para seguir dando la pelea en cada país y por la Segunda y definitiva Independencia.


La UIT-CI en el Zócalo
Nuestra organización internacional ha venido expresando su apoyo a la movilización y los reclamos del zapatismo. Lo viene haciendo, en forma activa, a través de nuestras organizaciones mexicanas ¡Uníos! (Unidad Obrera y Socialista) y UCLAT (Unión de la Clase Trabajadora) que llamaron a movilizar al Zócalo y concurrieron con sus banderas.
También estuvo presente Miguel Sorans, miembro de la dirección de la UIT-CI y del MST de Argentina, quien hizo entrega en forma directa de un texto de solidaridad con la caravana zapatista. Además participaron Luciana Genro, diputada del PT y perteneciente a la CST-MES del Brasil y Carlos Girbau de la CGT-España y miembro del POR. Este último compañero fue miembro permanente de la caravana zapatista que arrancó en Chiapas.
Los integrantes de la UIT-CI partiparon de distintas actividades, entre ellas, del Foro "La Caravana Zapatista ante los ojos del mundo", en la Universidad Obrera de México. De dicho Foro participaron dirigentes extranjeros que viajaron para solidarizarse. También fueron panelistas Hugo Blanco, dirigente de la Confederación Campesina del Perú y miembro del movimiento La Lucha Continua y el sindicalista alemán Lars Stubbe.


Marcha zapatista repercute en todo el mundo
Luciana Genro


Los 24 comandantes zapatistas que el 24 de febrero salieron de Chiapas, en el sur de México, Selva Lacandona, llegaron como héroes a la capital mexicana el día 11 de marzo. Fueron recibidos con la mayor manifestación popular desde la revolución de 1910, cuando Zapata marchó desde el sur hacia la capital. La Marcha por el Reconocimiento Institucional de los Derechos Indígenas puso a Fox contra la pared. Su gobierno tiene ahora más dificultades para seguir aplicando los planes neoliberales y ya, definitivamente, no puede seguir aislando como pretendía al EZLN e ignorando la disputa de diez millones de indígenas mexicanos. Las centenas de miles que salieron a las calles el domingo 11 de marzo, mostraron efectivamente que los zapatistas "no están solos". Junto con el pueblo mexicano se sumaron dirigentes como José Bové, de la Confederación Campesina de Francia, intelectuales como Alain Touraine, Bernard Cassen y José Saramago. En mi condición de diputada estadual y vice presidenta de la Comisión de Ciudadanía y Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de Río Grande do Sul, junto con Hugo Blanco, de la agrupación política La Lucha Continúa de Perú, con el argentino Miguel Sorans de la Unidad Internacional de Trabajadores (UIT) y con Carlos Girbau del POR español, tuve el honor de participar de ese momento histórico, no sólo para México, sino para la lucha antineoliberal y anticapitalista en todo el planeta. Agradezco, por lo tanto, a los compañeros mexicanos que fueron nuestros anfitriones y en mi caso personal al agrupamiento Uníos -Unidad Obrera y Socialista- que con sus constantes informes sobre la situación mexicana estimularon mi viaje.
La ciudad de México paró el día 11 de marzo para recibir la caravana zapatista. Después de dos semanas de marcha por docenas de pueblos, la Comandancia y decenas de ómnibus de participantes nacionales e internacionales llegaron al Distrito Federal, recibidos con entusiasmo por el pueblo mexicano. En el camino hacia la Plaza del Zócalo, donde se realizó el acto, decenas de miles se reunieron en las aceras de las calles por donde pasaba la caravana, dándoles la bienvenida y gritando a coro: "Bienvenidos zapatistas", "No están solos".
En la Plaza del Zócalo, centro histórico de la Ciudad de México -donde aún se pueden ver las ruinas de las civilizaciones indígenas destruidas por los españoles- más de 200.000 personas aguardaban a los zapatistas.
El gobierno y el congreso quedaron contra la pared, pero no es nada simple para la burguesía mexicana atender las reivindicaciones del EZLN. Una de las más complicadas es la aprobación de la ley Cocopa, cuyo punto fundamental es la autonomía de las comunidades indígenas. Ella plantea, por ejemplo, la cuestión de quién controla el petróleo y los yacimientos de uranio, abundantes en la región, que están o serán encontrados en las ciudades autónomas. Plantea la cuestión del financiamiento de esta autonomía, el dinero para solucionar los problemas sociales terribles que aquejan a las comunidades. Además de esto, el derecho a la diferencia, el respeto a las culturas y lenguas representan el camino opuesto a la globalización neoliberal, que necesita de la uniformidad, de la homogeneidad ignorante para el consumo de sus mercaderías e ideologías.
Un problema aun mayor es que si el gobierno cede ante los zapatistas abrirá compuertas que no podrá controlar. Los miles que fueron al Zócalo fueron en apoyo a las reivindicaciones de los indígenas, pero también fueron porque ven en los zapatistas una esperanza, una posibilidad de que sean también satisfechas sus demandas de empleo, educación, salud, salario, etcétera.
Pero para que así sea, los sindicatos y organizaciones de trabajadores tienen que presentar con fuerza su gente en la calle. Uno de los hechos notables en la movilización del 11 de marzo fue la ausencia de banderas, pancartas y columnas organizadas de los sindicatos de trabajadores. Esta es, en gran medida, una responsabilidad del PRD, principal partido de oposición. Además, los burócratas de los sindicatos oficiales ligados al anterior régimen dominado por el PRI aún no fueron barridos como corresponde. Hoy, entonces, los miles que van a la calle a apoyar a los zapatistas, en su inmensa mayoría van por iniciativa propia, y no organizados por sus entidades. Este hecho debilita a la clase trabajadora para imponer sus propias demandas en este proceso de lucha.
De cualquier forma, lo cierto es que hay una situación política nueva en este inmenso país latino, corredor por donde pasan las luchas de los explotados y oprimidos latinoamericanos hacia los Estados Unidos, el más poderoso imperio de la historia. Hay un antes y un después de la marcha zapatista. Por eso, acompañar los acontecimientos mexicanos y apoyar las luchas de su pueblo es fundamental para México y para el mundo.

El papel del EZLN

La victoria de Fox, en las últimas elecciones mexicanas, fue el entierro del PRI, que gobernó México por décadas. En gran medida, fueron los zapatistas quienes ayudaron a destronar a quienes se mantenían en el poder en base a la violencia y el fraude y transformaron a México en un patio trasero de Estados Unidos. Pero el voto a Fox fue contra el PRI, por cambios que él no va a realizar porque es tan proimperialista como el PRI. Por eso es débil y la lucha del EZLN le trae aun más dificultades para implementar los planes neoliberales.
Por lo tanto es evidente que el papel del EZLN en la política mexicana es positivo. Se trata de una expresión de lucha campesina y, sobre todo, indígena que recorre América Latina, Ecuador, Chile, Perú, Bolivia, Guatemala y para la cual el EZLN colaboró aumentando su dimensión. Ahora, con su caravana, más de una vez puso el tema indígena no sólo para México, sino para todo el mundo. El tema de un pueblo humillado y empobrecido por siglos de opresión. Más aun, puso el tema de la lucha antineoliberal en los titulares mundiales.
Esto no quiere decir que las posiciones del EZLN sean capaces de articular una política global correcta para enfrentar el capitalismo, y su actual expresión neoliberal. Al decir que no quiere luchar por el poder ni defender este objetivo como estratégico para los trabajadores mexicanos, el EZLN acaba dificultando, por su fuerza y prestigio, el desarrollo de una conclusión fundamental: o se invierte el orden de las cosas, con un pueblo trabajador organizado democráticamente tomando las riendas de la política o la política será dominada por los mismos de siempre, los famosos representantes de las empresas nacionales y multinacionales, como ya decía el poeta alemán Bertold Brecht. Este es un debate que hay que hacer, sin el cual el movimiento de los trabajadores y de los explotados en general no podrán construir una alternativa al dominio del mundo por las corporaciones transnacionales.

Firmeza en la lucha por sus demandas

Los debates abiertos por las posiciones zapatistas, con todo, deben hacerse en el marco de nuestro apoyo intransigente a las demandas del EZLN. Los últimos acontecimientos muestran con claridad cristalina que los zapatistas han sido consecuentes en su lucha por los derechos indígenas. Al negarse al falso diálogo que propuso el Congreso, al negar el encuentro con Fox sin el cumplimiento de las tres señales (cumplimiento de los acuerdos de San Andrés, transformando en ley la propuesta de la Cocopa, liberación de los zapatistas presos en Chiapas, Tabasco y Querétaro, y la retirada de siete de los más de 250 puestos que el Ejército Federal tiene en las comunidades indígenas), amenazando volver a la selva denunciando que "el Congreso está secuestrado por políticos cavernícolas que actúan con las mismas posiciones racistas soberanas y autoritarias de las épocas de la colonia y el porfirismo", Marcos y los demás comandantes rebeldes dan prueba de enorme valor y de la necesaria intransigencia en lo que respecta a la defensa de los objetivos de la marcha. Intransigencia que fue decisiva para que los diputados retrocedieran en su decisión de no permitir que hablaran los comandantes en la sesión. Les gustara o no, tuvieron que escucharlos, pues son la voz de millones. Y sin duda los zapatistas volvieron a la selva con la cabeza en alto y más fuertes para seguir su lucha.


La Marcha del Color de la Tierra

Una oportunidad para la unidad
Salvador Ramos
-UCLAT de México-

El miércoles 28 de marzo, por fin el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI), después de un agrio debate entre las fracciones parlamentarias de los partidos con registro, pudieron hacer uso de la tribuna del Congreso de la Unión para defender la aprobación de la ley indígena ante los diputados y senadores de los partidos.
Con la participación en el Palacio Legislativo de las representaciones del EZLN y el CNI se asestaba una importante derrota al partido en el gobierno (Partido Acción nacional, PAN) pues, se opuso en todo momento al uso de la tribuna por los comandantes zapatistas. Ese mismo día por la tarde los comandantes y el Sub Marcos anunciaban su regreso a Chiapas.
Así concluye la primera etapa de la lucha zapatista por la aprobación de la ley de la Comisión de concordia y pacificación (Cocopa). Sin embargo, quedan muchos interrogantes aún no resueltas, ¿Se aprobará la ley indígena en su redacción original?, ¿Cuál será la posición del EZLN y el CNI, de hacerse modificaciones sustanciales a la reforma constitucional? ¿Después de su aprobación como se resolverá realmente la explotación y miseria ancestrales que han padecido los indígenas del país? ¿El Plan Puebla-Panamá, es una solución?¿Quién controlará las riquezas naturales del sureste?.
Quedo abierto el debate entre los legisladores. Diputados y senadores del partido en el poder, Acción nacional (PAN), y entre algunos del PRI existe fuerte oposición a aprobar la ley tal como está, más bien plantean reformas de fondo al texto. Del lado opuesto, al menos los dirigentes del Congreso Nacional Indígena declararon "si la ley de la Cocopa es rechazada o mutilada habrá movilizaciones indígenas de repudio, similares a las que paralizaron a Ecuador en 1999 y que propiciaron el derrocamiento del presidente Mahuad". Al parecer la posición del EZLN es más proclive a negociar la propia ley.
Se han alzado no pocas voces alertando sobre las limitaciones de la ley y las posibilidades que tiene el movimiento indígena para con la misma, entre ellas ex-guerrilleros de los años setentas y analistas políticos, historiadores y abogados convocados por el Colegio de México (Institución de investigaciones sociales políticas y económicas de reconocimiento nacional), los segundos advierten: "La iniciativa de Ley de la Cocopa sin modificaciones legislativas ofrecería un grado de autonomía muy acotada a las comunidades indígenas en México". Los primeros (ex-guerrileros) opinan, "Un Marcos rebelde tiene menos futuro que un Marcos revolucionario, y el propio zapatismo podría quedar reducido a un movimiento indígena chiapaneco si no realiza alianzas más amplias en todo el territorio nacional".
Es innegable que a su paso por las 13 entidades que recorrió la Marcha del color de la tierra recogió decenas de miles de simpatías de obreros, estudiantes, amas de casa, indígenas y campesinos pobres que ven en el EZLN una buena posibilidad de luchar por sus demandas, pese a las declaraciones de unidad que se hicieron por diferentes sectores, la convergencia de todas las luchas en contra del proyecto económico del Foxismo, bendecido por el imperialismo norteamericano, no existe. Al menos por el momento se ha perdido una buena oportunidad para la unidad de todos los explotados y oprimidos del país, máxime que mientras los jefes zapatistas empacan para el retorno, los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) discuten en asamblea general como detener la reestructuración-modernización (privatización) de su empresa, la Compañía de Luz y Fuerza. Ambas direcciones aunque se declararon mutuo apoyo no se manifestó en la práctica.
Francisco Valdez Ugalde, Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (Instituto dependiente de la Secretaría de Gobernación declaró: "Aprobar derechos indígenas no garantiza su aplicación". En efecto no basta la aprobación, aún no queda claro como se garantizan las 11 demandas que enarboló el Ejército Zapatista el 1º de enero de 1994: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Es necesario impulsar un gran frente nacional que proponga un plan económico alternativo para el país opuesto al del FMI, BM y el foxismo.

La caravana zapatista
Hace retroceder al ejército y toma la tribuna del Parlamento

Graciela Mijares López

Desde que las y los compañeros del EZLN anunciaron que viajarán a la ciudad de México para defender los derechos de los pueblos indios, Unidad Obrera y Socialista (UníoS) y el Frente del Pueblo (FP), decidieron apoyar con todas sus fuerzas a la Caravana Zapatista. Así decía el Manifiesto editado por varios miles del 12 de enero del 2001: "¡UníoS! y el FP se suman a la campaña por darle la mejor de las bienvenidas a la delegación del EZLN que visite la ciudad de México".

¡Preparemos una gran movilización popular para recibirlos!
Así se sintetizó la política seguida: "La caravana zapatista, encabezada por el Subcomandante Marcos, recorrerá diversas entidades del país. Debemos y podemos organizarnos en todos los estados para cubrir de solidaridad la caravana y transformarla en una jornada nacional de lucha contra el plan económico neoliberal de Fox, por la desmilitarización de Chiapas y otras entidades acosadas como Guerrero y Oaxaca, exigir el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés y manifestarnos contra las privatizaciones foxistas disfrazadas de 'apertura a la inversión privada'...", decía el comunicado.
UníoS y el FP recordaba que "Hace 7 años -el 12 de enero de 1994- miles y miles de trabajadores del campo y la ciudad, salimos a las calles del país a exigir el cese a los bombardeos y los asesinatos contra el EZLN levantado en armas contra el mal gobierno de Carlos Salinas de Gortari. ¡Así como hicimos en 1994 debemos hacer ahora para que el EZLN pueda volver a la ciudad de México y defender sus legítimos derechos indios!". Y, se agregó: "La gran enseñanza que nos heredó el 12 de enero de 1994 fue que sólo el pueblo trabajador organizado, movilizado y confiando en sus propias fuerzas es capaz de lograr sus metas y avanzar en su lucha contra el mal gobierno neoliberal. Ahora podemos y debemos hacer lo mismo. No podemos confiar en la buena voluntad de Vicente Fox, los buenos oficios de las bancadas de diputados o senadores y en que el gobierno capitalino del Partido de la Revolución Democrática (PRD) garantizará la presencia zapatista, los mismos que quieren 'reglamentar las marchas' o acaban de aprobar el presupuesto federal de corte neoliberal como lo hubiera hecho cualquier otro gobierno priista".
Bienvenidos, compañeros zapatistas
"Todas las organizaciones y trabajadores en general debemos convertirnos en propagandistas de la visita del EZLN a la capital del país. Hablar con nuestros familiares, amigos, vecinos y preparar la movilización popular, la seguridad y el hospedaje para la delegación zapatista (como los habitantes del DF lo hicieron en 1916 con las tropas zapatistas y villistas). Los sindicatos, organizaciones estudiantiles y populares debemos hacer asambleas y reuniones amplias para informar y organizar esta jornada de lucha. ¡Nadie se puede quedar esperando que el gobierno cumpla sus promesas!
Levantemos nuestras propias demandas: los electricistas para evitar la privatización disfrazada de 'apertura'; los estudiantes y maestros para defender la educación pública; los campesinos por el reparto agrario; las amas de casa y sectores populares por vivienda y servicios en el camino de lograr el no pago de la deuda externa que saquea la nación y que seamos los propios trabajadores del campo y la ciudad quienes tomemos las riendas del gobierno del país".
Política de Banqueta al servicio de la caravana
"UníoS y el FP harán todo porque sea difundida la visita del EZLN y hará sus mejores esfuerzos para aportar su granito de arena en esta lucha. El Programa "Política de Banqueta" del FP en Radio Chapultepec (560 AM, la primera a la izquierda del cuadrante) estará abierta de lunes a viernes con horario de 12 a 13 horas para ayudar a organizar y difundir la caravana zapatista a la capital del país". Y se concluía con las siguientes consignas: "¡Retiro del ejército de las comunidades indias de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y las Huastecas! ¡Reparto agrario y créditos para los campesinos pobres! ¡Cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés! ¡Alto a las privatizaciones! ¡No pago de la deuda externa, interna y el "rescate bancario"! ¡Nuevo Constituyente ya!"

La marcha por la dignidad indígena de los zapatistas
Si ganan ellos, ganamos todos

Carlos Girbau*

Un paso vale más que mil palabras, decía con toda la razón Carlos Marx. Hoy los indígenas, y tras ellos el pueblo trabajador y gente modesta de México, están a punto de demostrar la gran verdad de esa afirmación. La marcha por la Dignidad Indígena que protagonizó la comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional es la forma concreta en que ese paso ha tomado cuerpo.

La marcha terminó el 11 de marzo con un Zócalo lleno hasta las costuras, demostrando sin ambages con el ya famoso "no están solos" que el México del color de la tierra había ganado la partida al de los coches oficiales. Toda previsión había sido superada. Más de 350 mil personas se reunieron para dar lugar así a la segunda manifestación más grande de la historia de México.
La marcha fue una batalla por ganar a la opinión pública. Vicente Fox -el nuevo presidente de México-, ¡el primero que no es del PRI en 71 años!, había prometido durante su campaña electoral resolver "el problema zapatista" en quince minutos. Los zapatistas, y con ellos el conjunto de la población indígena, decidieron esperar no un cuarto de hora, sino 8.160 cuartos antes de lanzarse a las carreteras. El 11 de marzo, quince días después, llegó la sentencia definitiva. El poder debía ceder. El corazón del pueblo humilde de México era zapatista.
La marcha en su andar visitó doce Estados, recorrió más de 4 mil kilómetros; contó con cerca de 120 vehículos, 80 de ellos autocares, y 1500 personas, muchas de ellas jóvenes internacionalistas provenientes de Europa, América, Asia y Oceanía, que fueron, junto a los indígenas y a la juventud mexicana, el contingente humano de un ejército sin más armas que la razón. Se celebraron 75 actos políticos y las muestras de apoyo en todo el recorrido fueron sencillamente incontables.
El poder resistió todavía unos días ante el empuje, pero las puertas y la tribuna del congreso de la Unión se tuvieron que abrir para los zapatistas, que a través de la Comandante Esther y de los representantes del Congreso Nacional Indígena, exigieron el cumplimiento completo e inmediato de las llamadas tres señales: la aprobación de la Ley Cocopa, la retirada del ejército de 7 de las 257 posiciones que mantienen actualmente en Chiapas y la libertad de todos los presos zapatistas. Reclamos mínimos para poder empezar a hablar.
El EZ y el conjunto de los pueblos indígenas de México han logrado resumir todas sus exigencias en 3 básicas y organizar una tremenda movilización a favor de que éstas se impongan. El movimiento indígena muestra así que es posible, sin perder los diferentes matices, propuestas, programas o desacuerdos entre las distintas tendencias y pueblos, resumir lo esencial de cada uno y lanzarse todos juntos a imponerlo. Debemos aprender de ellos. Mucho nos falta a nosotros en esta articulación que antepone el objetivo a la sigla. Una articulación que demuestra su eficacia alimentando una poderosa argamasa que no sólo hace crecer y fortalece al movimiento indígena, sino a todo el movimiento en general.
Todo el México que reclama para sí un nuevo futuro está luchando para que esas 3 señales se cumplan cuanto antes. Saben que si se ganan, el pacífico "transpriísmo" puede empezar a rodar cuesta abajo. El poder también lo sabe, por eso se resiste. Ya nadie puede negar que, gracias a la potente movilización que desató la marcha, la Ley Cocopa parece tener el camino más despejado en el Parlamento, que la mayoría de los presos zapatistas, aunque no todos, ya están en libertad y que el ejército se ha retirado de las 7 posiciones pedidas. Y sin embargo, ¿podrá todo ello asestarle el golpe que esperamos al despotismo globalizador? No lo sabemos, pero en todo caso merece la pena ser optimistas. Hoy, el paso está más cerca que antes.


· Carlos Girbau ha sido observador internacional por las áreas de Paz y Solidaridad de Izquierda Unida Federal y Ezquerra Unida i alternativa y miembro de la delegación de la Confederación General del Trabajo en la marcha zapatista.

Nota: sin el auxilio de las organizaciones mexicanas hubiera sido imposible llevar a término mi labor como observador de la caravana. Destaco de entre todas ellas la ayuda y apoyo recibido por los compañeros de Unidad Obrera y Socialista -UnioS- y Frente del Pueblo, que me albergaron y me guiaron, y la de los miembros del Frente Popular Francisco Villa, en cuyo autocar y compañía pasé la mayor parte de esos inolvidables días en México.


Marcos y los debates en curso
Mercedes Petit
El subcomandante Marcos se ha transformado en un referente para muchos luchadores no sólo en México, sino en el resto de América Latina y Europa. La mayor parte de las fuerzas que han constituido el Foro Social Mundial (FSM) en Porto Alegre, partidos como Refundación Comunista de Italia (que envió los Monos Blancos a la Caravana), dirigentes y organizaciones de todo tipo que rechazan el "neoliberalismo" y la "globalización", reivindican sus propuestas. Marcos es visto como un renovador de la política, un dirigente guerrillero de nuevo tipo, dispuesto a sustituir la violencia de las armas por el diálogo y los oídos abiertos. Alrededor de estos temas se plantea uno de los debates centrales que están actualmente en curso. ¿Es correcto el camino que propone Marcos para combatir la discriminación, la miseria y la injusticia? Presentamos nuestro punto de vista ante este interrogante, al mismo tiempo que convocamos a la más amplia solidaridad con la lucha
por los derechos indígenas que encabezan
Marcos y el EZLN.

Marcos construye una armazón argumental con tres premisas básicas. Primero, no hay que plantearse el problema del poder ni pelear por él. Segundo, no interesa quién gobierna. Tercero, hay una sociedad civil en la que todos deben aprender a resolver las diferencias de cada sector social, sin violencia ni devorarse mutuamente. Así, él propone "replantear el problema del poder, no repetir la fórmula de que para cambiar el mundo es necesario tomar el poder [...] si cambiábamos de premisa en ver el poder, el problema del poder que no queríamos tomarlo, esto iba a producir otra forma de hacer política y otro tipo de político, otros seres humanos que hicieran política diferentes a los políticos que padecemos hoy en todo el espectro político: izquierda, centro, derecha y los múltiplos que haya. [...] El precio de nuestra vida no es una alcaldía, una gobernación, la presidencia de México [...] Esa es la política que creemos que vale la pena construir, es una política que basa sus valores fundamentales en la inclusión y la tolerancia y que en última instancia pueda ser construida en cualquier lugar del mundo, siempre y cuando no sea sobre la base de la humillación de alguien. [...]" ("De la bolsa del olvido al mundo nuevo". Intervención en las mesas de trabajo del Encuentro Mundial contra el neoliberalismo, realizado en Chiapas en agosto 1996. Citado en Propuesta, 5/9/96)/.

¿Quiénes tienen el poder y el gobierno?

Veamos si es equivocado creer que "para cambiar al mundo es necesario tomar el poder". En el sentido más general, a largo plazo, creemos que no es así, tal como se lo criticó el dirigente del PT brasileño Lula (ver artículo págs. 10 a 13). Nada demuestra, ni en la realidad de México ni en los argumentos de Marcos, que haya condiciones para que se logre erradicar la pobreza y la subordinación a los EE.UU., condiciones mínimas para "cambiar el mundo" en México, sin arrancarle el poder económico y político a quienes se enriquecen con esa situación: las grandes empresas multinacionales y los grupos empresarios mexicanos como los Garza Sada, los Slim, los Zambrano, los Romo.
Pero además el enfoque de Marcos tiene consecuencias prácticas e inmediatas para la lucha cotidiana, para hoy y mañana. No sólo está en debate el futuro. Para Marcos desaparece la existencia actual, cotidiana, del poder económico y político de la burguesía mexicana y del imperialismo, que domina el país y es responsable de la miseria. Y ese poder se concreta en los gobiernos que el propio EZLN ha debido enfrentar, de Salinas de Gortari y Zedillo, del PRI, y ahora de Fox y el PAN. La corrupción y el clientelismo que Marcos con razón denuncia, a nivel de las alcaldías, las gobernaciones y la presidencia, son mecanismos para garantizar ese dominio. Ese poder político y económico llevó al país al NAFTA, provocando en sólo seis años un salto espantoso en la miseria y el desempleo. Ese poder es el que a sangre y fuego mantiene a los millones de indígenas en la marginación, privatiza, destruye la educación, etcétera. El gobierno de Fox ahora, como antes el PRI, es el ejecutor directo de las medidas que interesan a ese poder.
La propuesta de Marcos tiene dos efectos actuales y prácticos equivocados. Por un lado, abre esperanzas entre los luchadores, los trabajadores, indígenas y campesinos, de que se puede "cambiar el mundo", o aunque sea conseguir mejoras duraderas (sintetizadas en "democracia, justicia y libertad") bajo el poder de los yanquis y la burguesía mexicana. Por el otro, le hace más fácil seguir ejerciendo su dominación a los partidos tradicionales, y en particular ahora a Fox y al PAN, al no denunciar con fuerza al gobierno, y al no convocar a la lucha unitaria de todos los explotados y oprimidos del país, no solo por la ley Cocopa, sino también contra el NAFTA y el FMI, el pago de la deuda, las privatizaciones, los bajos salarios, la desocupación y la miseria de campesinos e indígenas.

¿Convencer y aprender entre "todos" en la "sociedad civil"?

Según Marcos, el neoliberalismo define como sus principales enemigos en México a cuatro grandes grupos sociales de excluidos, que son: "las mujeres, los indígenas, los jóvenes y los homosexuales o movimiento gay también incluidas las lesbianas" (ídem). Esas "bolsas de olvido" tienen que resistir, para lograr un mundo nuevo, "un mundo donde quepan todos los mundos". Ese nuevo mundo se construirá desde "la sociedad civil", que incluye, según lo dicen desde la Segunda Declaración de la Selva Lacandona en 1994, a todos "los mexicanos honestos, de buena fe".
En un reciente reportaje en la revista Proceso Marcos explicó extensamente su propuesta, sintetizándola como un mundo basado en el "reconocimiento de la diferencia". En ese mundo, como parte de la "sociedad civil", los grandes empresarios (como los Garza Sada, los Slim, los Zambrano, los Romo) y Fox como un líder de ellos, aprenderían a relacionarse para aceptar la diferencia:
"Pensamos que la libre empresa puede aprender a relacionarse con nosotros. No creemos que todos los empresarios sean ladrones, pues algunos han construido su riqueza por medios honrados y honestos. [...] Pretendemos que cada sector social tenga las posibilidades de levantarse como tal; no queremos limosnas, sino la oportunidad de construirnos, dentro de este país, como una realidad diferente. [...]Eso es lo que está en juego: las posibilidades de construir otro tipo de relaciones, incluso dentro del mercado, que no representen el capitalismo salvaje, donde se devoran unos a otros. [...] Debemos reconstruir la nación sobre bases diferentes, y estas bases consisten en el reconocimiento de la diferencia." ("Soy rebelde, no revolucionario", Proceso, 11/3/01).
Como mínimo, es un utopismo ingenuo pretender que los problemas de los indígenas y demás excluidos y explotados de México se puedan resolver por el camino de que el presidente Fox y los empresarios van a "aprender a relacionarse". Los empresarios yanquis o mexicanos que explotan como esclavos a los trabajadores de las maquilas, los Garza Sada, Slim, Zambrano o Romo, que Marcos menciona en su reportaje, los terratenientes que se enriquecen con las riquezas naturales de Chiapas, ¿van a "aprender" y dejarán de enriquecerse como empresarios capitalistas? ¿Los funcionarios corruptos que manejan fortunas inmensas, van a "aprender" a ser honestos y de buena fe? Las empresas privatizadoras que ya se han quedado con fundamentales recursos y quieren más, ¿van a "aprender" a dar los servicios baratos y mejores que necesitan los excluidos?
Marcos se detiene en el caso de una pequeña comunidad -Tephé- que está haciendo un proyecto turístico. Los grandes hoteleros a los que él se refiere ya han aprendido hace rato a usar en su beneficio "las ventajas y posibilidades de mercado". Por ejemplo, en 25 años han levantando en Cancún un enclave de lujo ultramoderno que está rodeado por una población de 600.000 personas que viven en una situación comparable a las favelas de los morros de Río de Janeiro. ¿Ahora van a "aprender" a ayudar a la comunidad de Tephé, a aprovechar "las posibilidades y ventajas del mercado", como Marcos propone en el reportaje?
En su retórica Marcos declara la abolición de los intereses antagónicos de las clases sociales. No es cierto que en México "se devoran unos a otros". Son los poderosos los que se devoran a todos los demás, como en cualquier país capitalista. La necesaria rebelión unitaria de todos los explotados y oprimidos contra la burguesía mexicana e imperialista es sustituida por la apelación de Marcos a los dueños del poder político y económico a "aprender a relacionarse" en lugar de devorarse a sus víctimas.

La "nueva forma de hacer política"

Esta concepción arranca con el rechazo a los partidos políticos de izquierda, en particular a los revolucionarios, que planteen tomar el poder. Se necesitan líderes sociales y el zapatismo "va a optar por líderes sociales" (Proceso, ídem). (Ver recuadro ¿Qué política es mala?).
Marcos define al zapatismo como "un movimiento social que optó por el diálogo y la negociación" (Proceso, ídem) que se propone escuchar a la "sociedad civil". El EZLN habría empezado a hacerlo luego de los primeros doce días de combate en enero de 1994. Lo sintetiza en la frase "mandar obedeciendo", que se lo reclamó antes a Zedillo y ahora a Fox. Explican en la Segunda Declaración: "Nacerá una relación política nueva. [...] las distintas propuestas de sistema y rumbo (socialismo, capitalismo, socialdemocracia, liberalismo, democracia cristiana, etcétera) deberán convencer a la mayoría de la Nación de que su propuesta es la mejor para el país." Esto lo llama "un "espacio" libre y democrático de lucha política" totalmente ajeno a "una nueva clase, fracción de clase o grupo en el poder", con nuevos políticos y nuevos partidos políticos.
Como utopía, no podemos negar que sería lindo. El problema es la realidad. ¿Es posible siquiera imaginar a los dueños de las maquilas dedicados al "diálogo y la negociación" en un "espacio libre y democrático" donde ellos deban convencer a los trabajadores de que se esclavicen? ¿O a los terratenientes de Chiapas desarmando a sus parapoliciales, diciendo al Ejército que se retire y poniendo en debate "libre y democrático" que son ellos los que se quedan con la tierra y todas las riquezas, mientras los indígenas siguen en la miseria espantosa? Las grandes empresas privatizadoras, ¿van a obedecer ante los reclamos de electricistas, petroleros y van a dejar de robar los recursos naturales? ¿Fox va a desobedecer las órdenes del Banco Mundial de privatizar la universidad para obedecer a los estudiantes que hicieron casi un año de huelga?
La experiencia reciente de Marcos también va en contra de lo que proclama. Para hacerse escuchar en el parlamento Marcos tuvo que movilizar a 200.000 personas, y aún no se logra la ley Cocopa. No hay ninguna posibilidad de llegar a esa "nueva política", a ese "espacio libre y democrático", sin una lucha encarnizada, con huelgas y movilizaciones, muchas marchas y caravanas, avances y retrocesos, para enfrentar y derrotar ese poder y ese gobierno que según Marcos no tienen importancia.

Por una nueva política para derrotar al gobierno y pelear por el poder

Las demandas de los indígenas mexicanos tienen que recibir el apoyo mundial. Por eso desde las páginas de esta revista se convoca a redoblar la solidaridad con su movilización.
Al mismo tiempo, es imprescindible el debate, porque la "nueva forma de hacer política" de Marcos debilita esa lucha indígena que encabeza y retrasa todo el movimiento en México contra el gobierno y los yanquis. El "diálogo y la negociación" con la "sociedad civil", que impulsa el zapatismo desde la Convención de 1994, cuando invitó a los ganaderos y empresarios de la zona, no han significado mejoras en Chiapas. La obtención de las demandas indígenas está empantanada y se desperdició la movilización masiva del 11 de marzo para darle un impulso unitario a todos los reclamos obreros y populares. Estas consecuencias de las concepciones de Marcos alimentan la actualidad del debate.
En toda América Latina los trabajadores, campesinos e indígenas viven dificultades parecidas a las de México a la hora de enfrentar los planes de ajuste del FMI, las privatiza-ciones, el desempleo, la falta de tierra o la discriminación. Los dirigentes que pretenden que la solución a esos problemas se lograrán a través del diálogo y la negociación con los empresarios, los funcionarios y políticos patronales llevan la movilización a la parálisis y facilitan el avance de esos planes.
Desarrollar y llevar las luchas al triunfo es difícil, pero se hace mucho más difícil cuando los dirigentes no impulsan el camino de la independencia de clase, de la movilización, de la unidad y autoorganización de los trabajadores y todos los oprimidos para enfrentar a la burguesía y el imperialismo, e imponer su propio gobierno.
La crisis que arrastra el capitalismo mundial no sólo genera creciente miseria. También hay una resistencia generalizada de los trabajadores, los campesinos, los indígenas y los pueblos de todo el mundo. Al calor de esa lucha se podrá avanzar en construir las nuevos partidos políticos revolucionarios que encabecen la movilización hasta erradicar el sistema capitalista mundial y comenzar a construir un mundo realmente nuevo, socialista.

¿Qué política es mala?
El sentimiento de que no hay que hacer política tiene hoy día una extensión inmensa, en particular entre la juventud, por el rechazo a las falsas promesas electorales, las mentiras y la corrupción, y por la falta de perspectivas. Es un lógico resultado de la crisis de los partidos tradicionales de la burguesía, como el PRI en México, el peronismo y el radicalismo en Argentina, de las variantes de "centroizquierda" tipo el PRD o el Frente Grande/Frepaso, que desde los gobiernos nacionales o las gobernaciones y alcaldías aplican los planes de miseria del FMI. También es resultado del fracaso del falso "comunismo" de las burocracias de los partidos comunistas y el falso "socialismo" de los socialdemócratas como Felipe González en España o Ricardo Lagos en Chile.
Marcos empalma con ese sentimiento al reivindicar a los rebeldes sociales, decir que no quiere votos y combatir a los partidos que planteen la toma del poder.
Pero en la realidad de México su política viene ayudando a los partidos de la burguesía. Desde 1994 favoreció directamente al PRD. Invitó a sus representantes a la Convención Democrática de ese año, llamó a votar por sus candidatos en Chiapas y en la campaña presidencial que ganó Zedillo criticó exclusivamente al PRI y al PAN. En las elecciones del 2000 le dio una manito a Fox, del PAN, al llamar solamente a no votar por el PRI.
Los trabajadores, indígenas y campesinos de México y todo el continente necesitan una política opuesta. Para derrotar a los partidos de la burguesía y el imperialismo, los luchadores como Marcos deberían impulsar, junto a los dirigentes sindicales y sociales y los partidos de izquierda, la formación de nuevos partidos de los trabajadores y oprimidos, independientes de todos los sectores de los empresarios, que estén al servicio de apoyar y unir las luchas y de levantar una alternativa política de cambio verdadero.

Los cambios en el programa
En enero de 1994 la irrupción del EZLN encabezado por el subcomandante Marcos estuvo unida a la lucha contra el NAFTA, el "libre comercio" con Estados Unidos, que significaba una mucho mayor entrega del país al imperialismo vecino. Denunciaba el "expansionismo norteamericano", y que el NAFTA "representa un acta de defunción de las etnias indígenas en México". Levantaba las banderas de los millones de desposeídos en la ciudad y el campo, diciendo "luchamos por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Declaramos que no dejaremos de pelear hasta lograr estas demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno de nuestro país libre y democrático." (Declaración de la Selva Lacandona, difundida el 1º de enero de 1994).
Siguiendo la tradición revolucionaria del país, se pusieron el rojo y el negro en los uniformes, "símbolos del pueblo trabajador en sus luchas de huelga". Desde los retenes de Huixtlán y Cuxuljá declararon: "no entregaremos las armas hasta derrotar al gobierno e instaurar el socialismo" (entrevista en La Jornada, 2/1/94).
Poco después todo esto fue cayendo en el olvido. Del NAFTA y del imperialismo yanqui no se habló más. Las demandas y luchas del pueblo trabajador desaparecieron. Y también la pelea por la tierra, sustituida por la "autonomía" para los indígenas. Dejó de tener importancia quién gobierne. Los problemas serían resueltos por "el diálogo" entre todos en la "sociedad civil": "Llamamos a los elementos honestos de la sociedad civil a un Diálogo Nacional por la Democracia, la Libertad y la Justicia para todos los mexicanos." (Segunda Declaración de la Selva Lacandona, junio 1994).

Reformismo en el siglo XXI
Desde fines del siglo XIX el movimiento socialista y marxista se fue dividiendo entre reformistas y revolucionarios.
El punto de vista revolucionario sostenía que, sin negar la existencia de logros reformistas, de conquistas parciales y coyunturales, por los cuales era necesario luchar, las soluciones de fondo para la clase obrera y los pueblos oprimidos sólo se obtendrían por una vía revolucionaria. Era necesario derrotar política y económicamente a la burguesía, es decir, quitarle el poder y expropiarla. Hasta no alcanzar esa victoria, los pasos reformistas o parciales se irían perdiendo y el capitalismo imperialista seguiría hundiendo a la humanidad en la desigualdad y la pobreza para la inmensa mayoría.
Los reformistas apostaban a los cambios graduales y pacíficos, que se irían imponiendo a través del parlamento. Una de las primeras corrientes reformistas fueron los "posibilistas" franceses. Su fórmula se hizo célebre: "Plantear, de algún modo, en lo inmediato, algunas de nuestras reivindicaciones para hacerlas finalmente posibles". Indicaban un camino sin salida: confiar en la burguesía, abandonar la lucha revolucionaria por el socialismo, y contentarse con las migajas que pueda conceder el capitalismo.
Desde entonces, se fueron desarrollando enormes fuerzas reformistas. La socialdemocracia es una de las más poderosas. Los partidos comunistas se pasaron al reformismo desde los años 20', cuando se burocratizó la URSS y tomó la conducción Stalin. Distintas fuerzas burguesas y pequeñoburguesas impulsaron variantes de "centroizquierda". Por ejemplo, el Frente Grande/Frepaso en Argentina, el PRD en México, las organizaciones del Foro de San Pablo, en su momento la "teología de la liberación", etc. Ninguna ha logrado resolver los problemas de la miseria y la desigualdad. Por el contrario, han ido ayudando al capitalismo a sobrevivir. En América Latina uno de los fracasos más rotundos y recientes fue la frustrada experiencia del sandinismo en Nicaragua.
Desde los 80' la socialdemocracia y sectores de la Iglesia comenzaron a levantar sus críticas al "capitalismo salvaje" de Thatcher y Reagan. Se comenzó a hablar de un "capitalismo con rostro humano", opuesto a los poderes financieros y el neoliberalismo. Luego de los grandes cambios mundiales del 89 cobraron fuerza esas denuncias para fortalecer distintas opciones reformistas.

Las propuestas de ATTAC

Actualmente, una de las organizaciones reformistas más fuertes es la Asociación por una Tasa Tobim de Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC), una de las principales organizadoras del Foro Social Mundial (FSM) que se constituyó en Porto Alegre el año pasado. Fundada en París en junio de 1998, ATTAC hizo suya una propuesta formulada previamente por el economista yanqui y premio Nobel James Tobin, quien propuso gravar con un impuesto del 0,1% las transacciones especulativas en el mercado de divisas. Ese dinero se utilizaría contra "las desigualdades, para la promoción de la educación y de la salud pública en los países pobres, para la seguridad alimentaria y el desarrollo duradero" en una "perspectiva claramente antiespeculativa" (Plataforma de ATTAC). Su inspirador y presidente honorario es Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique. En noviembre de ese año se extendió a un proyecto internacional con el objetivo de impulsar "el control democrático de los mercados financieros y de sus instituciones".
Además de la Tasa Tobim, proponen la supresión de la deuda de los países del Tercer Mundo y de los paraísos fiscales. Actualmente tiene delegaciones en todo el mundo y es uno de los principales convocantes del Foro Social que se reunió en Porto Alegre. Ramonet retoma la antigua tradición del posibilismo francés del siglo XIX, al definir al foro como necesario para decir que "otro mundo es posible" (Reportaje en Tres puntos).
Desarrollar acciones por medidas como la Tasa Tobim u otras demandas parciales es útil para enfrentar a los gobiernos, el FMI y las empresas multinacionales. Las movilizaciones que se han dado en Davos, Seattle y Quebec rechazando la "globalización" son una expresión y merecen el apoyo unitario de todos los luchadores. En el marco de esa unidad de acción hay que seguir el debate sobre las soluciones de fondo. Desde ese punto de vista ATTAC no indica el camino correcto, ya que pretenden la utopía de reformar al capitalismo. Ramonet explica que, aunque la protesta es imprescindible, el camino es el debate para corregir el capitalismo. Hay que ir paso a paso, porque "quizá incluso este modelo con correcciones sea más justo. Pero probablemente se necesitará tiempo para que la gente acepte la idea de que se reúne para debatir y no para protestar, para edificar y no para destruir" (Tres puntos). ATTAC es una de las organizaciones que difunden las definiciones de que no existen más los Estados y gobiernos nacionales y que, en consecuencia, no hay que plantearse el problema del poder. Ramonet lo explicaba así en reportajes a La Jornada y El País cuando visitó al subcomandante Marcos en Chiapas poco antes de la movilización en el Zócalo:
"Hoy sabemos que, desde la caída del Muro de Berlín, hay algo por encima de ese Estado: los poderes financieros. Quien administra el planeta son el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial de Comercio (OMC)." Más adelante agrega que en la Tierra "no hay un gobierno, hay un supergobierno, el de la OMC". De esa conclusión, Ramonet extrae otra, "no vale la pena conquistar el poder".
Marcos coincide con este nuevo reformismo y proclama que "el rebelde social organiza a las masas y desde abajo va transformando sin tener que plantearse la cuestión del poder [...] Esto es lo que está en juego: las posibilidades de construir otro tipo de relaciones, incluso dentro del mercado, que no representen el capitalismo salvaje, donde se devoran unos a otros" (Proceso, ídem).
Consecuente con estas coincidencias, Marcos ya anunció su apoyo a ATTAC. Cuando recibió la visita de los dirigentes Bernard Cassen, de ATTAC, José Bové, de Vía Campesina, y Danielle Mitterrand, de Fondation France Libertés, en las vísperas de la movilización del Zócalo, Marcos les informó su intención de formar una organización que se incorporará a la red internacional que encabeza Ramonet. Y aceptó la invitación de hacer una gira por distintos países de Europa, invitado por ATTAC, Vía Campesina, otras organizaciones y Le Monde Diplomatique.


Colombia


Contra el Plan Colombia:
Rechacemos las fumigaciones y el paramilitarismo

Rodrigo Ayala

Con dificultades, el Plan Colombia camina

Muchos fueron los ofrecimientos del gobierno yanqui para la ejecución del Plan Colombia. Lo cierto es que las condiciones económicas y políticas obligaron al gendarme de la contrarrevolución mundial a prestar mayor atención a temas candentes y explosivos como Medio Oriente, Turquía o Argentina.
De todas maneras, ello no ha sido obstáculo para que Pastrana, con los pocos recursos económicos recibidos, lance una feroz ofensiva, fumigando y sacando violentamente de sus tierras a millares de familias campesinas del sur del país en los departamentos del Cauca, Caquetá, Guainía y Putumayo. El temor, el hambre y la desesperanza, obligan al éxodo hacia departamentos vecinos o hacia las fronteras con Ecuador y Perú.
Por su parte, el imperialismo norteamericano brinda la cobertura política, prometiendo a los países vecinos la destinación de recursos por 1.100 millones de dólares a través de la "Iniciativa Andina" para compensar los efectos negativos que la ejecución del Plan Colombia pueda tener en sus territorios.

Paramilitarismo: carnaval de la muerte

Sin ser política oficial, pero permitido su accionar, velada e impunemente por las fuerzas armadas, las bandas paramilitares acentúan su ronda macabra de la muerte, acribillando a indefensos labriegos acusados de ser base de apoyo de la guerrilla. Por su parte el gobierno se hace el de la vista gorda. Tal es la impunidad, que hasta la misma delegada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia lo reconoce en sus permanentes informes.
No es casual que el proceso de negociación gobierno - FARC, se empantanara por tres meses, ante la exigencia de la organización guerrillera de que el gobierno adelantara acciones para desmantelar el paramilitarismo.
El gobierno ha comenzado a tomar algunas tímidas decisiones. Separa de la cúpula militar a personal comprometido con el accionar paramilitar, desarrolla investigaciones sobre el tema de la violación de los derechos humanos y hasta en algunos casos los enfrenta militarmente. Pero lo que no ha hecho y no hará, es detener, juzgar y condenar a los terratenientes y ganaderos que los financian y públicamente lo han reconocido; ni mucho menos ha actuado contra Álvaro Uribe Vélez, candidato presidencial de origen liberal, que se ha convertido políticamente en el mejor vocero de los grupos paramilitares.

La respuesta popular

Paros campesinos en el Cauca y Putumayo; una huelga de 63 días en Bavaria, la empresa más importante del conglomerado económico más poderoso del país; inédito e histórico: una huelga de 64 días en la Cruz Roja y un paro nacional que vinculó al 80% de los trabajadores estatales el pasado 22 de marzo, son acciones que reflejan que los trabajadores y el pueblo colombiano resisten vigorosamente las tentativas imperialistas y gubernamentales.
Pero también hay que se