Relaciones EEUU–Cuba: Se profundiza el capitalismo “a la cubana”

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Raúl Castro repite hasta el cansancio que su misión es "actualizar el socialismo", hacerlo "próspero y sustentable" y que sería "irreversible". La nueva Ley de Inversión Extranjera y el reinicio de relaciones diplomáticas con Estados Unidos siguen desnudando las mentiras y el doble discurso del Partido Comunista y el gobierno cubano.Escribe Mercedes Petit - Revista Correspondencia N° 36 marzo 2015.

Raúl Castro repite hasta el cansancio que su misión es "actualizar el socialismo", hacerlo "próspero y sustentable" y que sería "irreversible". La nueva Ley de Inversión Extranjera y el reinicio de relaciones diplomáticas con Estados Unidos siguen desnudando las mentiras y el doble discurso del Partido Comunista y el gobierno cubano.

Para explicar las razones del acuerdo Obama-Castro es imprescindible por un lado ubicar el proceso de restauración capitalista iniciado hace más de 20 años, y que ha venido consolidándose. Por el otro, también se han dado en Estados Unidos cambios en la comunidad cubana y han crecido las exigencias de importantes sectores burgueses yanquis, no sólo demócratas, sino también republicanos, ansiosos por hacer negocios en Cuba.

Los cambios en Cuba

La Declaración de la UIT-CI1 señala que "Aunque a muchos luchadores les cueste creerlo, el régimen de partido único de los Castro hace años que empezó a restaurar el capitalismo, con un plan semejante al de China y Vietnam."

El gobierno del PC en los noventa, a partir de la caída de la URSS, comenzó a abrir a las inversiones imperialistas los rubros fundamentales de su economía, comenzando por el turismo, los minerales (níquel), los tradicionales habanos y el ron. Así surgieron las empresas mixtas, con la asociación de las estatales con las multinacionales, en primer lugar canadienses y españolas, y de otros países. Hace años que venimos documentando ampliamente estos hechos2. Recordemos las principales empresas multinacionales que fueron las pioneras.

El turismo lo encabezan las españolas Sol-Meliá y Barceló, asociadas con las corporaciones Cubacan y Gaviota, capitales cubanos privados y estatales (en particular de las fuerzas armadas). En níquel y cobalto opera desde 1992 la cubana canadiense Metalúrgica de Moa, con la multinacional Sherrit. En la explotación petrolera participan Petrobrás, Ocean Rig (noruega), Sherrit-Gordon (canadiense), Repsol (España) y otras empresas de Francia, Reino Unido y China.

En telecomunicaciones entraron los mexicanos, y luego los italianos y canadienses. En tabaco existe desde 1994 Habanos SA, con la estatal Cubatabaco y la española Altadis, que es propiedad de un grupo inglés. Maneja el 80% del mercado mundial de puros. El ron Havana Club lo comercializan empresarios privados cubanos con la francesa Pernod Richard (la del whisky Chivas Regal), y está entre las 20 mayores del mundo en el rubro. La cerveza más popular, Bucanero, pertenece a Coralsa, de privados cubanos y la canadiense Cerbuco. Refrescos y aguas minerales los tiene Coralsa asociada a Nestlé y exporta al Caribe y el Mercosur

Los trabajadores son contratados por entidades gubernamentales que les proveen la mano de obra a estas empresas mixtas. Con este sistema perverso, las multinacionales hacen buen negocio, pagando salarios de 150 o 200 dólares, y el gobierno cubano saca una suculenta diferencia, ya que el salario que recibe ese "empleado estatal" está entre los 15 o 20 dólares, algo difícil de encontrar en otros lugares del mundo.

Por el embargo, las empresas multinacionales yanquis quedaron afuera de las oportunidades de hacer negocios en la isla tan cercana.

La nueva Ley de Inversión Extranjera

Desde 2013 se venía anunciando ante los empresarios en Cuba y en los viajes del ministro Malmierca la nueva ley. Finalmente, el 16 de abril de 2014 se publicó en la Gaceta Oficial, siguiendo los lineamientos que surgían de las resoluciones del VI Congreso de 2011, que consolidan este capitalismo "a la cubana". Contiene dos medidas importantes. Por primera vez se autoriza la instalación de empresas con 100% de capital extranjero. Y la emigración cubana podrá hacer negocios en la isla, como personas jurídicas o naturales (no será así para los cubanos residentes en el país).

Los rubros incluyen los sectores agrícola y forestal, industria alimentaria, azucarera, de energía y minas, sideromecánica, ligera, química y electrónica, farmacéutica y biotecnología, comercio mayorista, construcción, turismo, transporte y salud (en algunos sectores). Siguen cerrados los sectores de la educación y la defensa.

Se fijan exenciones del pago de impuestos sobre los ingresos personales "a los inversionistas extranjeros socios en empresas mixtas, o partes en contratos de asociación económica internacional", además de que puedan llevarse sus ganancias. Las inversiones extranjeras estarán eximidas durante 8 años de impuesto a las ganancias, y luego pagarán el 15% (antes era 30%). Se alargará la exención si reinvierten en el país.

Sin duda la nueva ley significó otro espaldarazo al amplio movimiento empresarial que desde Estados Unidos hace rato venía exigiendo relaciones normales y la liquidación definitiva del embargo

Desigualdad y miseria

El acuerdo del 17 de diciembre último entre Obama-Castro, con la bendición del Vaticano, es otro paso en el camino capitalista que se viene recorriendo en Cuba, y por eso desmiente a todos aquellos que, desde la izquierda, siguen negando esta triste realidad.

A la creciente diferenciación social, ahora se agrega que sectores importantes del pueblo cubano alimenten aún más expectativas falsas en el capitalismo y en el acuerdo con la principal potencia imperialista del planeta. La consecuencia fundamental del acuerdo será el impulso a los negocios para las multinacionales y los empresarios, tanto yanquis como cubanoestadounidenses. Son y serán ellos los beneficiados, no el pueblo.

Para el pueblo cubano las empresas mixtas, las privatizaciones, el impulso a la inversión extranjera y demás cambios significan miseria salarial (los escandalosos 20 dólares de promedio), creciente precariedad en las condiciones de vida y deterioro de la salud, la educación y tantas otras conquistas de la revolución.

Desde hace años, millones de cubanos sobreviven gracias a las "remesas", los dólares que reciben de parientes cubanos en Estados Unidos. Muchos de estos son trabajadores que emigraron para lograr penosamente en los Estados Unidos un mínimo ahorro para enviar a los parientes, para quienes recibir por ejemplo 100 dólares por mes equivalen a cinco salarios cubanos. Las "remesas", ampliadas por Obama, se han transformado en la segunda entrada de divisas de Cuba (2.500 millones de dólares anuales), detrás de la venta de servicios médicos y sociales (u$s10.000 millones). El tradicional turismo quedó en el tercer lugar. Así, dentro de una penuria generalizada, se van incrementando sectores que combaten su pobreza cada vez más ligados a los Estados Unidos y con expectativas en los cambios hacia el capitalismo.

La posibilidad, abierta a fines de 2013, de comprar automóviles nuevos, obviamente importados, en las tiendas estatales, es otro hito en la diferenciación social. Ningún trabajador cubano se puede beneficiar con esa apertura. Los modelos más baratos aparecieron a u$s25.000, totalmente por fuera del alcance de quienes ganan no solo los 20 dólares más comunes, sino incluso los 100 dólares de los muy privilegiados, ligados al turismo o algún "invento" próspero. Los nuevos ricos y los altos funcionarios sí podrán disfrutar de los nuevos modelos.

Algo parecido ocurre con la compra y venta libre de casas, vigente desde fines de 2011. Los precios están totalmente por fuera del alcance de los trabajadores que sufren un déficit habitacional de 600.000 viviendas. Será otro beneficio para los altos funcionarios de la burocracia, los empresarios cubanos y los extranjeros, la clase media acomodada y los que se dediquen a la especulación inmobiliaria.

La ampliación de la presencia de las empresas de telecomunicaciones yanquis que viene de hace años es otra fuente de diferenciación social, por sus altos costos. Recordemos que una hora de internet (aún muy restringida, solo 2.600.000 usuarios, muchos con dificultades de acceso) equivale a una semana de un salario medio de 20 dólares. La empresa de producción y distribución de contenidos audiovisuales yanqui Netflix anuncia que ya comenzará a instalarse, vendiendo la conexión a 8 dólares mensuales. El usuario deberá tener banda ancha y una tarjeta de crédito internacional. Sin duda, la empresa tendrá de clientes a los hoteles del turismo, los altos funcionarios, los nuevos ricos y la nueva clase media.

Así podríamos seguir con cada una de las medidas. Los despedidos de las empresas estatales (que se vienen haciendo con cuentagotas, por temor a una reacción social si se efectivizaran los cientos de miles anunciados), que buscan ganarse la vida como cuentapropistas o formando cooperativas, tienen infinidad de problemas, comenzando por los altos impuestos, los transportes precarios, la ausencia de crédito bancario barato, y de acceso a precios mayoristas, y un largo etcétera. Todo esto agravado por las limitaciones de un mercado interno de generalizada pobreza.

El embargo y las relaciones entre los Estados Unidos y los Castro

El embargo comenzó en 1960 y fue una bandera principal en el exilio cubano de Miami, que durante décadas atacó duramente las conquistas de la revolución y buscó tirar abajo al gobierno de Fidel Castro. Los políticos republicanos y los demócratas le dieron apoyo buscando sumarse los votos de la comunidad cubana y sus representantes políticos.

Al mismo tiempo, el presidente republicano Nixon en 1973 fue la vanguardia en impulsar la apertura de relaciones con la China de Mao. Pero sus intentos hacia Cuba, en medio de la guerra de Vietnam, fracasaron, al igual que los intentos del demócrata James Carter en 1977. De todos modos, desde 1977 se abrieron las respectivas Oficinas de Intereses, la cubana en Washington y la yanqui en La Habana, en su ex embajada cerca del Malecón.

A comienzos de los ochenta eran vox populi en los grandes medios imperialistas las negociaciones "secretas" entre funcionarios de Ronald Reagan y del gobierno cubano. Así lo documentó ampliamente Nahuel Moreno en un artículo de 19823. El imperialismo presionaba, cada vez con más éxito, al castrismo para que actuara de freno ante los procesos revolucionarios de América Latina. Siempre recordamos su llamado a los sandinistas en 1979 a no avanzar hacia el socialismo cuando triunfó la revolución en Nicaragua4.

Al comenzar a desarrollarse la restauración capitalista, el bloqueo económico se mantuvo cada vez más por razones de política interna, por los mencionados votos del estado de Florida. Y así las multinacionales yanquis se fueron quedando afuera de las oportunidades de inversión que si aprovecharon los españoles, los canadienses, y otros países. De todos modos, como "negociones son negocios", crecientes resquicios permitieron que numerosas empresas vendieran alimentos y medicamentos, el envío limitado de dinero a parientes, los vuelos directos tipo chárter, entre otras cosas.

El gobierno cubano, por su parte, manipuló el tema del embargo, que era y es repudiado con justicia en todo el mundo por los defensores de la Revolución Cubana y de los derechos democráticos. Lo usó para justificar sus crecientes dificultades en la economía y un discurso antiimperialista, mientras que iba avanzando en la apertura capitalista y se iba relativizando cada vez más el propio embargo.

Los cambios en el exilio

Desde el triunfo de la revolución se instaló en el estado de Florida una comunidad cubana exiliada férreamente anticastrista. En la actualidad hay más de dos generaciones, y son más de un millón y medio. Lo que se conoció como el "lobby cubano" tenía una importante influencia en el congreso y en los dos partidos tradicionales, fundamentalmente entre los republicanos.

En 1996, Estados Unidos las medidas del bloqueo, con la ley Helms-Burton. Esto ya entonces iba en contra de los intereses de los poderosos sectores burgueses que ya hemos mencionado, como las multinacionales de la alimentación y la agroindustria, así como de los granjeros medianos y pequeños que les venden su producción.

Entre los empresarios cubanos, algunos de ellos importantes, como Carlos Saladrigas o el magnate azucarero Fanjul, comenzó a instalarse el interés por sumarse ellos también a los negocios abiertos por el retorno del capitalismo. Además, desde los noventa comenzó a radicarse un nuevo tipo de personas. Menos involucrados en la política anticastrista y la disidencia, empezaron a llegar los exiliados "económicos", que viajaban a Estados Unidos con la expectativa de encontrar una salida a la miseria y la creciente desigualdad que golpeaban en Cuba. A unos y a otros el embargo les resultaba un escollo sin sentido. A mediados de la primera década del nuevo siglo la mayoría de la comunidad cubana ya prefería la flexibilización del embargo o directamente su liquidación.

La muy poderosa iglesia católica, desde Miami y desde La Habana -y también las iglesias protestantes- fogoneaba acciones apuntando a la normalización de las relaciones entre ambos países.

Obama en la presidencia y el cambio en la OEA

En 2009 se produjeron cambios importantes en Estados Unidos. En enero asumió la presidencia el demócrata Barak Obama. En abril la Casa Blanca flexibilizó más el bloqueo. Se eliminó la restricción de visitas cada tres años, autorizando a viajar libremente a los cubanos estadounidenses. Se aumentó de 300 a 500 la cantidad de dólares autorizados a enviar cada tres meses. Se amplió el concepto de pariente cercano, abarcando a casi tres millones de cubanos en la isla. Creció la lista de regalos autorizados a enviar, como ropa, artículos de higiene personal, semillas para la agricultura, equipos de pesca y otros artículos personales. Y por primera vez se autorizó a las telefónicas para invertir y operar en Cuba. Se les abrió la oportunidad de obtener suculentas ganancias con la instalación de fibra óptica y satélites de telecomunicaciones para unir ambos países, así como la provisión de radio y TV satelital de Estados Unidos. Todo esto venía prohibido.

A fines de abril, The New York Times (importante defensor del fin del embargo) levantó la perdiz: existían negociaciones informales entre funcionarios de ambos gobiernos, que tuvieron que ser oficialmente reconocidas en una conferencia de prensa por los yanquis, para para buscar una relación "seria, cívica y abierta".

El 3 de junio, reunida en Trinidad Tobago, la OEA tomó una resolución impactante: anuló la resolución de 1962 que excluyó a Cuba, por el consenso unánime de 34 países, incluyendo a EE.UU. Hillary Clinton declaró que el bloqueo era un fracaso y elogió a Raúl Castro. Obama fue muy aplaudido cuando dijo que "EE.UU. está dispuesto a nuevo comienzo con Cuba". Raúl, desde La Habana, dijo que estaban dispuestos a dialogar, siempre que fuese de igual a igual.

Fidel Castro, por su parte, el 4 de noviembre del 2008, mientras se votaba en Estados Unidos, en sus "reflexiones" había publicado en Granma que permanecía "neutral" entre ambos candidatos, pero divulgó las promeses de campaña electoral de Obama, destacó el color de su piel y agregó que era "más culto, inteligente y ecuánime" que el republicano McCain. El 22 de enero, escribió en Granma sobre el ganador: "Nadie podría dudar de la sinceridad de sus palabras cuando afirma que convertirá a su país en modelo de libertad, respeto a los derechos humanos en el mundo y a la independencia de otros pueblos."5

El acuerdo de diciembre de 2014

En relación a las medidas concretas que siguen desmontando el bloqueo podemos sintetizar:

• Las remesas se amplían a 2.000 dólares por trimestre (estaban autorizados 500)

Se amplían las autorizaciones para viajar a Cuba, beneficiando a ciudadanos yanquis que sean periodistas, académicos, artistas y atletas, religiosos, participantes de programas humanitarios, entre otros.

• En la isla se podrán comenzar a utilizar las tarjetas de crédito y débito, sin límite de gastos. Mastercard anunció que comienza el 1º de marzo y ya se prepara American Express.

• Se autoriza a los bancos a abrir cuentas en los bancos cubanos, para realizar las transacciones que sean autorizadas entre ambos países.

• Los viajeros podrán llevar libremente teléfonos celulares, televisores, computadoras y otros productos de telecomunicaciones. Se podrá regresar con productos personales por 400 dólares, que pueden incluir no más de 100 dólares en ron y tabacos.

• Se abrirán vuelos comerciales directos desde distintas ciudades, con cinco aerolíneas ya expectantes (American Airlines, United, JetBlue, Southwest y Delta). Previamente, Washington y La Habana deberán negociar un nuevo acuerdo de transporte aéreo, ya que el actual, firmado en 1953, está obsoleto. Actualmente, los nutridos vuelos chárter que mantienen estas compañías son regulados directamente por los departamentos del Tesoro y de Transportes. Las aerolíneas y agencias de viajes podrán contratar servicios de compañías de seguros.

• Se amplían las autorizaciones para las empresas de telecomunicaciones, que pueden hacer inversiones en infraestructura y vender servicios, software, dispositivos y equipos, aunque no de alta tecnología. Ya nos referimos a Netflix.

• Se mantienen las restricciones existentes para el transporte marítimo, pero ahora los barcos que transporten alimentos, medicinas, equipos médicos y materiales para situaciones de emergencia desde terceros países con destino a Cuba, podrán tocar puertos estadounidenses sin esperar los 180 días que se exigían hasta ahora.

En defensa del pueblo cubano

Aunque se haya perforado hace muchos años el embargo, y ya solo queden restos, seguiremos apoyando el histórico reclamo de pueblo cubano de su definitiva abolición, así como la restitución de la base de Guantánamo.

Y le decimos a ese pueblo que no habrá progreso de la mano de las multinacionales, los grandes empresarios y los nuevos ricos cubanos, impulsados y protegidos por el gobierno de Raúl Castro. Y mucho menos si se sigue reproduciendo los pasos capitalistas de la dictadura china y los vietnamitas. Está planteada la lucha por recuperar las conquistas logradas por la revolución de 1959, así como por tener plenos derechos democráticos para formar sindicatos, partidos y centros estudiantiles, y terminar con el régimen de partido único. Está planteado reclamar y movilizarse por salarios dignos y la recuperación de la educación y la salud logradas en los primeros en los primeros años del socialismo del Che, revirtiendo la restauración capitalista.


1. Ver página 12 de esta edición y www.uit-ci.org

2. "Cuba, ¿qué hay detrás del ajuste?", Correspondencia Internacional (UIT-CI) Nº 29, ag.-dic. 2010

3. Véase completo "¿Por qué Fidel negocia en secreto con Reagan?" www.nahuelmoreno.org

4. Discurso de Fidel en www.cuba.cu/gobierno/discursos/1979/esp/f260779e.html

5. "¿Se viene el fin del bloqueo?" Correspondencia Internacional Nº 27, junio-sep. 2009

 

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